Enfermería Intercultural

Una apuesta por la Interculturalidad en el campo de la Salud

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Análisis ético ante la retirada de la asistencia sanitaria a extranjeros sin tarjeta de residencia

Posted by Dr. Fernando Plaza en 20 julio, 2012

UN POCO LARGO PERO MUY RECOMENDABLE. PERFECTAMENTE APLICABLE A LA ENFERMERÍA.
Documento elaborado por el Grupo de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria


La situación generada por la retirada súbita del derecho a la asistencia sanitaria
completa en el SNS a personas sin permiso de residencia, que hasta ahora tenían
reconocido este derecho, plantea cuestiones en las que existen conflictos entre
principios éticos que afectan a los médicos de familia, tanto en su condición de
profesionales como de ciudadanos. El ejercicio de la profesión médica conlleva
unas obligaciones éticas de las que los médicos no pueden desprenderse a
conveniencia personal, de la organización, ni siquiera de las disposiciones
gubernamentales. Como ciudadanos, los médicos de familia pueden y deben tener
una posición en relación con normas que afectan de manera muy relevante el
contenido de su labor. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria,
como asociación civil, debe asumir su responsabilidad social y liderazgo; como
órgano de representación profesional, si finalmente se concluye que la norma que
nos ocupa puede estar atentando contra principios éticos profesionales básicos,
debe posicionarse públicamente y realizar propuestas concretas, tanto en el
sentido de tratar de influir para que la norma se modifique, como en el de informar
a sus asociados sobre procedimientos encaminados a atenuar sus efectos sobre los
pacientes afectados por ella, entre los que se encuentra la posibilidad de la objeción
de conciencia.
Se acepta la legitimidad del Gobierno para establecer criterios con los que distribuir
o priorizar las políticas públicas. Sin embargo, los objetivos sociales generales –
como los motivos relativos a “la sostenibilidad del sistema” que justifica, en su
preámbulo, el RD Ley 16/2012 – tienen una importante limitación: deben respetar
los derechos fundamentales de los individuos, aquéllos que hacen referencia a la
“igual consideración y respeto”. Una persona tiene un derecho fundamental si ese
derecho es necesario para proteger su dignidad o su estatus, como acreedor de la
misma consideración y respeto que el resto de la comunidad. ¿Es la asistencia
sanitaria un derecho fundamental de las personas? Si es así, ¿cuál es su alcance?
Si no lo es, ¿cómo puede limitarse?
Nuestras leyes, hasta el momento, habían ido desarrollando dos ideas reguladoras
de los derechos individuales: la dignidad de la persona y la igualdad. Las leyes en
España, fruto del desarrollo moral de nuestra sociedad, han reconocido, hasta el
momento, la especial fragilidad como personas de los ciudadanos extranjeros en
una situación administrativa irregular (voluntaria o sobrevenida), por lo que han
gozado de una especial protección, en su condición de personas, ante el
Ordenamiento español.
EL DERECHO A LA ASISTENCIA SANITARIA
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el derecho a la protección de la salud en
sentido estricto, tal como se recoge en el art. 43 de la Constitución, no
constituye un derecho fundamental. En la Carta Magna se establece que serán los
poderes públicos quienes, con el objeto de protegerla, adopten las medidas
oportunas para eliminar las deficiencias de salud, prevenir enfermedades y
fomentar la educación en estas materias. Por su parte, la OMS reconoce el derecho
a la salud como un derecho humano que impone a los Estados ciertas obligaciones
para darle efectividad, aunque aceptando el “principio de realización progresiva”,
es decir, “avanzar lo más expedita y eficazmente posible, hasta el máximo de los
recursos de que dispongan”.
Por tanto, el derecho a la asistencia sanitaria no es un derecho
fundamental; sí lo es el derecho a la protección de la salud. Hasta dónde
cada Estado avanza en la protección de dicho derecho es algo que debe decidir
cada gobierno. La OMS establece unas “obligaciones básicas” para hacer efectiva
esta protección de la salud: atención primaria de salud esencial, alimentación
esencial mínima nutritiva, saneamiento, agua limpia potable, medicamentos
esenciales, y los aspectos relacionados con la salud pública y la prevención.1
Los criterios para establecer limitaciones
Por tanto, aceptando que el Gobierno tiene legitimidad para establecer el contenido
y distribución de la asistencia sanitaria, ¿son correctos los criterios utilizados
para imponer la limitación? La regla de la oportunidad justa, desarrollada por
Rawls y aplicada a las prestaciones sanitarias por Daniels, expresa que “a nadie se
le debería negar beneficios sociales sobre la base de condiciones desventajosas no
merecidas”. Los autores consideran condiciones no merecidas aquellas distribuidas
por la lotería de la vida social o biológica. Así, no se podría limitar la atención
sanitaria considerando la raza, el sexo, el nivel sociocultural… ¿y la regulación
administrativa de un extranjero? La ley interpreta que la libre decisión, la
voluntariedad de las personas en establecerse de forma irregular en un país no
constituye una condición desventajosa inmerecida, por lo que limita la asistencia
sanitaria de una manera que no pudiera considerarse injusta desde un punto de
vista formal.
Pero, ¿qué se puede limitar? Todo, excepto los mínimos. Y estos mínimos
superarían los que ha establecido el Gobierno, que es claramente insuficiente. Por
una parte, se limita la atención sanitaria a los casos urgentes, lo que lleva a
plantearse qué es urgente o no. Está claro qué es una urgencia vital, pero en el
resto de los casos es un concepto subjetivo difícilmente delimitable para pacientes
y profesionales, por lo que la decisión del carácter urgente de la demanda quedará
al arbitrio de cada profesional, lo que introduce una discrecionalidad
potencialmente muy poco equitativa y proyecta sobre los profesionales una
responsabilidad que no les corresponde: ser jueces sobre quién y hasta dónde un
paciente tiene derecho a que se le atienda. Además de lo ambiguo del término
“urgente”, la discrecionalidad inevitable y el papel de jueces que se impondría a los
profesionales, esta atención es insuficiente si atendemos a las recomendaciones
planteada por la OMS. Por ello, entendemos que la limitación de la atención
sanitaria a los casos urgentes debería ampliase a una “atención sanitaria
básica”, atención primaria, asistencia preventiva, medidas de salud
pública, asistencia urgente, servicios especiales para los discapacitados y
acceso a la medicación básica. Reconocer esta atención sanitaria básica tendría
unas consecuencias prácticas relevantes: en términos de salud pública, porque se
conseguirían más garantías de protección para el resto de la sociedad en relación
con enfermedades infectocontagiosas potencialmente trasmisibles; en términos
organizativos, porque se evitaría colapso de los servicios de urgencia; por último,
en términos de eficiencia económica, porque disminuiría el gasto mayor que
supone derivar toda la atención sanitaria a los dispositivos urgentes (más caros
que atención primaria o la prevención) y asumir sólo las complicaciones derivadas
de haber dejado de atender las condiciones crónicas en etapas precoces de su
evolución.
Inmigrantes no regularizados actuales vs potenciales
Ahora bien, una cosa es que los inmigrantes que a partir de ahora decidan residir
de manera ilegal en nuestro país vean limitado su derecho a una asistencia
sanitaria básica en virtud de una condición elegida por ellos (y vengan a nuestro
país conociendo esta circunstancia) y otra es que el colectivo de inmigrantes que
hasta ahora tenían reconocido dicho derecho lo vean limitado. Esto plantea más
problemas, ya que la situación generada es arbitraria y se estarían negando,
de hecho, beneficios sociales sobre la base de “condiciones desventajosas no
merecidas”. Sobre todo en aquellos extranjeros que de manera sobrevenida pasan
a una situación de ilegalidad por haber perdido su trabajo, lo que sería en las
actuales circunstancias una consecuencia no merecida y azarosa. También la
limitación del derecho a la atención sanitaria de los inmigrantes irregulares
voluntarios que ya lo tenían reconocido parece una situación sobrevenida y
azarosa, y plantea, además problemas éticos profesionales, como veremos,
relacionados con la obligación de no abandono y lealtad debida a que no
deberían verse forzados por la autoridad. En ambos casos, se está, en la práctica,
vulnerando la norma jurídica general, proclamada en el artículo 9.3 de la
Constitución y el 2.3 del Código Civil de que las leyes no tendrán carácter
retroactivo. Este principio de irretroactividad se asienta en la necesidad de
seguridad jurídica y de respeto de los derechos adquiridos, que en este caso se
están vulnerando claramente.
Los puntos clave de este primer apartado acerca del derecho a la asistencia
sanitaria serían:

1. Es legítimo, se compartan o no las razones, que el Gobierno determine el
alcance y distribución de la asistencia sanitaria porque ésta no es un derecho
fundamental de las personas, sí lo es el derecho a la protección de la salud. El
contenido de las prestaciones sanitarias necesarias para garantizarlo debe ser
establecido por cada sociedad a través del Gobierno legítimo, considerando los
condicionamientos socioeconómicos.
2. Existe un importante consenso de que deben existir unas mínimas prestaciones
sanitarias para garantizar la protección efectiva de la salud. El RD 16/2012 no
cumple con estas mínimas condiciones (ya que las limita a la atención urgente)
y, por tanto, creemos que semFYC debe reclamar del Gobierno la ampliación
del derecho de asistencia sanitaria a un “mínimo decente” que incluya:
atención primaria, salud pública y prevención, asistencia urgente,
atención a la discapacidad y acceso a medicamentos esenciales.
3. Esta ampliación del derecho a la asistencia sanitaria básica tendría la
ventaja de minimizar los riesgos para la salud pública que tendería a dejar
a un colectivo especialmente frágil sin atención sanitaria, impedir el colapso
de los dispositivos de atención urgente y mejorar la efectividad
económica de la ley.
4. Es necesario aceptar que existen diferencias entre el colectivo de inmigrantes
que hasta ahora tienen reconocido el derecho a la asistencia (no regulares
actuales) de los que están por llegar (no regulares potenciales). Lo dicho
hasta ahora se puede aplicar a los inmigrantes no regulares
potenciales, pero no es posible aceptar su aplicación al colectivo
inmigrante no regular actual por varios motivos: es una limitación que no
cumple con el criterio de “oportunidad justa”, fuerza un conflicto ético
profesional grave vulnerando los principios de no abandono y lealtad debida, y
vulnera el principio legal general de la no retroactividad de las leyes.
Consideraremos los problemas éticos profesionales que van a surgir con el colectivo
de inmigrantes no regularizados que hasta ahora tenían reconocido su derecho a la
asistencia (no regulares actuales). En nuestra opinión, esta norma, vulnera
gravemente los principios éticos de beneficencia, justicia y no maleficencia.
El principio de beneficencia que ha regido la actuación médica desde hace siglos
no es absoluto y debe estar modulado por los otros principios, como hace el
principio de autonomía, es decir, el médico no puede hacer lo mejor por el paciente
sin su consentimiento. En este caso, no es el paciente quien rechaza la atención
sino que la Administración impone que el médico no le siga atendiendo. Estamos
hablando de ciudadanos que hasta ahora estaban siendo atendidos normalmente en
las consultas de atención primaria, a los que una norma impide que se les siga
atendiendo, aunque no han perdido su calidad de pacientes. Porque lo que define a
una persona como paciente no es su condición administrativa sino que se haya
establecido previamente una relación clínica que está presidida, desde el principio y
como un valor básico, por la fidelidad.
La relación médico-paciente es una relación fiduciaria, es decir, es una relación
basada en la confianza o confidencia. La fidelidad o lealtad se concibe como dar
prioridad a los intereses del paciente en dos sentidos: (1) el profesional prescinde
de su propio interés en cualquier conflicto con los intereses del paciente y (2) los
intereses del paciente tienen prioridad sobre los intereses de terceras partes. Este
principio, está protegido expresamente por el Código de Deontología Médica (CDM),
en cuyo Artículo 11 se establece que el médico debe preservar “la continuidad
asistencial”, de ello se puede inferir que, si se llegara a producir una interrupción
del derecho a la asistencia de un paciente por razones ajenas a la voluntad del
mismo, como ocurriría con un cambio legislativo de aplicación inmediata, el médico
no puede interrumpir sin más la atención del paciente.
En general, la reflexión ética acepta que pueda existir una lealtad dual, es decir,
que el médico se deba a su paciente pero también a su institución. Pero, ¿qué pasa
cuando ambas lealtades se contraponen? Beauchamp y Childress proponen que, si
es posible, sea el profesional quien haga compatible ambas lealtades, por ejemplo,
informando previamente al paciente de los límites “impuestos” de su actividad.
Pero, en este caso, dado que la relación clínica se estableció en unas condiciones,
no es posible cambiarlas sin atentar contra el principio de lealtad y no abandono.
La norma solo deja el recurso a la desobediencia del profesional. No es
posible aceptar lo que la institución le pide: romper la alianza de confianza
establecida entre el médico y el paciente. En este caso, por tanto, la norma está
forzando la ética profesional en un principio básico, la lealtad, la confianza y la
promesa de no abandono.
LA ÉTICA PROFESIONAL
La justicia alude al trato imparcial sin discriminaciones. La solidaridad completa a
la justicia, dando más a quien más lo necesita, para superar la inequidad social. La
ley, negando el derecho a una asistencia sanitaria de pleno derecho, incrementa la
desigualdad social discriminando, precisamente, al que más lo necesita. El Código
de Deontología Médica (CDM) incluye tratar con la misma diligencia y solicitud a
todos los pacientes, sin discriminación alguna (Art.2). El principio de no
maleficencia exige no aumentar el mal de los que ya están mal, ni crear mal nuevo.
En este sentido, el CDM, en su artículo 5, nos recuerda que la principal lealtad del
médico es la que debe a su paciente y que no se puede negar la asistencia del
paciente aduciendo temor a las consecuencias que su atención puedan reportarle.
El capítulo X dedicado al ejercicio en instituciones, insta al deber de prestar a todos
los pacientes una atención de calidad humana y científica (Art. 21). Los
profesionales con responsabilidades en dirección y gestión de recursos están
llamados también a la actuación por el bien colectivo y la equidad (Art 23).
Las conclusiones, tras la reflexión ética y deontológica son:
1. Los deberes profesionales con los pacientes con los que se ha iniciado
una relación clínica (colectivo de inmigrantes no regulares actuales) son
superiores a los que se puedan establecer con pacientes todavía no
conocidos (inmigrantes no regulares potenciales).
2. Equiparar ambos colectivos en la limitación de la atención sanitaria
supone ignorar y atentar contra principios éticos básicos que no pueden
ser aceptados por los profesionales.
3. La semFYC debe exigir al Gobierno que sea posible mantener las
prestaciones sanitarias con el colectivo de inmigrantes no regulares
actuales. En caso contrario, la única salida posible para no vulnerar la ética
profesional es la objeción de conciencia al cumplimiento de la ley.
¿Qué se debe hacer cuando una norma legítima atenta contra principios éticos
fundamentales que rigen la actuación profesional? Cuando existen lealtades
contrapuestas, es la promesa de no abandono, la lealtad para con el
paciente, la que debe prevalecer. La ética civil reconoce el derecho de las
personas a mostrar su objeción al cumplimiento de la norma por motivos de
conciencia. La objeción de conciencia es un derecho básico por el cual un
ciudadano y los profesionales somos ante todo ciudadanos, puede decidir
no aceptar una ley que se le impone por considerar que su cumplimiento
atentaría contra su dignidad como persona.
La conciencia puede ser descrita como el juicio reflexivo por el que cada persona
distingue interiormente el bien del mal, la actuación correcta de la incorrecta, la
acción honesta de la deshonesta, la conducta ética y moral de la inmoral y la
contraria a la ética. La conciencia designa los compromisos éticos últimos de una
persona. Es un acto de oposición de la ley de la conciencia a la ley oficial, de
afirmación de la preeminencia de la ley moral sobre la ley jurídica establecida.
La objeción de conciencia3, tal como se entiende actualmente en el contexto de
la actividad profesional, es la negativa, por motivos de conciencia, a someterse a
una conducta jurídicamente exigible, ya sea por tratarse de una obligación que
ÉTICA CÍVICA
proviene de una norma legal, de un mandato de la autoridad o de una resolución
administrativa, tomando la forma de omisión del presunto deber, del cual se solicita
ser eximido sin ser penalizado.
La desobediencia civil es la oposición activa y enfrentamiento a la norma que se
considera injusta, con la intención de derogarla, aceptando las consecuencias de la
represión, e incluso provocándola, como medio de lucha.
La objeción de conciencia es pues un tipo de desobediencia civil individual y
autónoma a la ley, abierta y pública, no violenta, que acepta las consecuencias
personales derivadas de la misma, que refleja una conexión directa entre la
objeción y la ley concreta a la que se objeta, que se justifica en la propia conciencia
y que pretende provocar en los demás la conversión o la persuasión4.
El Código de Deontología Médica entiende la objeción de conciencia como “la
negativa del médico a someterse por convicciones éticas, morales o religiosas, a
una conducta que se le exige, ya sea jurídicamente, por mandato de la autoridad o
por una resolución administrativa, de tal forma que realizarla violente seriamente
su conciencia” (Articulo 32.1).
En el Artículo 33. 3. se establece que el médico debe comunicar al responsable de
garantizar la prestación (en este caso al inmediato superior), y potestativamente, al
Colegio de Médicos, su condición de objetor de conciencia para una determinada
situación, con el fin de recibir el asesoramiento y la ayuda necesaria. Esto es
relevante, pues “de la objeción de conciencia no se puede derivar ningún tipo de
perjuicio o ventajas para el médico que la invoca” (Articulo 35).
Es conocido que la objeción de conciencia presenta varios riesgos, como son el
enmascaramiento, la banalización y la intransigencia. Por eso, la objeción de
conciencia debe satisfacer las condiciones de legalidad y de legitimidad. La primera
exige la manifestación previa de la condición de objetor a aquellas personas a
quienes la objeción de conciencia puede provocar un daño o molestia y la
exposición de los motivos en que se fundamenta tal objeción. Pero, la objeción de
conciencia ha de ser además legítima, esto es, debe estar basada en la honestidad;
debe ser coherente con la actitud y el comportamiento habitual del objetor; ha de
estar relacionada con algún componente clave del marco moral de la persona que
objeta. Cuando la objeción es a no dejar de prestar un servicio (como en este
caso), el objetor debe intentar no perjudicar a otros usuarios que conservan ante la
ley todos sus derechos a una atención sanitaria.
Y es que, al igual que el respeto por la conciencia, el respeto por la aprobación
democrática de las leyes forma también parte de lo que supone tratar a los
ciudadanos como iguales. El respeto por la conciencia debe ser, pues, de doble
dirección. Los objetores de conciencia tienen para con la democracia la
responsabilidad general de respetar las leyes democráticamente aprobadas que son
legítimas, por el bien de la sociedad que las apoya. Del mismo modo, la sociedad
democrática tiene para con ellos la responsabilidad de acomodar sus compromisos
de conciencia en la medida en que esas acomodaciones no impliquen injusticias
para otros, o no creen discriminaciones, o no socaven el proceso democrático de
toma de decisiones.
Las conclusiones tras la reflexión acerca de la objeción de conciencia serían:1. Existen razones muy profundas para considerar inmoral la aplicación de la
norma al colectivo de inmigrantes no regulares actuales. De persistir la
norma como hasta ahora, la objeción de conciencia sería la única
alternativa individual de cada profesional.
2. La objeción de conciencia profesional debe hacer compatible la
continuidad de la asistencia de los pacientes a los que se les retira el
derecho con el no perjuicio del colectivo que lo conserva. Es decir, un
profesional objetor, además de declarar públicamente su condición y
comunicárselo tanto a sus superiores jerárquicos como a los órganos
colegiales pertinentes, debería garantizar un mínimo daño en términos de
tiempo y dedicación sustraída, a los ciudadanos que mantienen el derecho a
una atención completa.
La semFYC considera específicamente que los cambios sociales no pueden sernos
ajenos y “frente a ellos… los Médicos de Familia deben potenciar los valores que
legitiman su papel en la sociedad”. Entre esos valores, la semFYC señala (el énfasis
es nuestro):
1. Compromiso con las personas: El ciudadano es el protagonista de la
atención que presta el Médico de Familia; sus actuaciones, por encima de
cualquier otro interés, están encaminadas a la mejora y mantenimiento de
su salud.
2. Compromiso social: El Médico de Familia, en su función de puerta de
entrada al sistema sanitario, adquiere un compromiso social en el uso
eficiente de los recursos sanitarios y en evitar activamente la discriminación
en el acceso a los servicios de salud.
3. Compromiso ético: El Médico de Familia es exigente con la Administración
Sanitaria y con el resto de actores del sistema sanitario, reivindicando su
buen funcionamiento. Las limitaciones de dicho sistema no le impiden
mantener una actitud ética irreprochable en sus relaciones con los
pacientes, con la sociedad en general, con la empresa sanitaria para la que
trabaja y con la industria farmacéutica.
Por tanto, parece esencial que semFYC se posicione públicamente en relación a
cómo afecta una norma legítima del Gobierno a los valores que la distinguen como
institución, es decir, a su compromiso con las personas por encima de cualquier
otro interés, a su compromiso social evitando la discriminación y a su compromiso
ético por encima de las limitaciones del sistema.
La reflexión desde los principios pone en evidencia que esta norma va en contra del
compromiso que define la actuación de los Médicos de Familia miembros de la
semFYC y, por tanto, entra en conflicto con los valores éticos de esta Sociedad.
¿Cuál debería ser la posición de la semFYC?
Una organización debe emplear todas las presiones en los distintos
ámbitos (sociales, profesionales, políticos y legislativos) para conseguir
que se modifique la ley en base a consideraciones éticas y deontológicas
así como legales.
ÉTICA INSTITUCIONAL
Una organización debe informar y asesorar a los socios de las acciones
legales que se pueden emprender a título individual (como la objeción de
conciencia), facilitando y apoyando como Sociedad las opciones
personales, siempre que la norma atente contra los valores explícitamente
reconocidos por dicha institución y, por tanto, aceptados por los socios que
libremente decidieron asociarse, lo que en este caso claramente sucede.
El resumen de las reflexiones sobre la ética institucional sería:
1. Como institución civil y profesional, la semFYC debe intentar influir en el
Gobierno para que realice los cambios necesarios en dicha ley que permitan
la no vulneración de los principios éticos profesionales de confianza, no
abandono y lealtad, el respeto de criterios de justicia distributiva que deben
presidir las políticas públicas y, finalmente, la preservación de los valores
que la semFYC ha comprometido ante sus socios y ante la sociedad
española.
2. Si el Gobierno no realiza los cambios argumentados en este documento,
nuestra recomendación es que, como institución, la Sociedad declare
públicamente las razones para su oposición a la aplicación de dicha
norma en los artículos que atañen a esta reflexión, facilite y apoye la
objeción de conciencia de los socios que así lo decidan, y promueva
acciones encaminadas a reducir el impacto del cumplimiento de la
ley.
30 de junio de 2012

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RETRATO DE QUIENES SUFREN LA CRISIS OLVIDADOS POR LOS POLÍTICOS.

Posted by Dr. Fernando Plaza en 23 junio, 2012

La Plataforma almeriense por los Derechos y la Justicia Social vamos a realizar unas Jornadas la semana próxima con el principal objetivo de difundir el video que hemos elaborado en el que se muestra la falta derecursos que cada vez más gente tiene en nuestra provincia; chabolismo, asentamientos de inmigrantes, personas que comen de los contenedores de basura, familias desahuciadas,… Un retrato de quienes sufren más la crisis que ha provocado el sistema financiero. Ciudadanos y ciudadanas olvidados por las instituciones públicas.
AYUDA A DIFUNDIR

* En la Mesa redonda del jueves finalmente no participará Elisa, será otra persona de Cáritas.

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“Para qué sirve la Utopía… para caminar” (Galeano)

Posted by Dr. Fernando Plaza en 26 enero, 2012

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para avanzar.”
Siempre que llega a mí un video de Eduardo Galeano me gusta compartirlo; mensajes de esperanza, radicales, antisistema,… POESIA HECHA CON EL CORAZÓN.
“… seremos compatriotas y contemporáneos
de todos los que tengan voluntad de belleza y voluntad de justicia
hayan nacido cuando hayan nacido
y hayan vivido donde hayan vivido
sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa ni del tiempo…”
Que lo disfruteis.

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Por la diversidad cultural. Sub Marcos

Posted by Dr. Fernando Plaza en 8 diciembre, 2011

NO OLVIDAR AL EZLN
Yo soy como soy y tú eres como eres, construyamos un mundo donde yo pueda ser sin dejar de ser yo, donde tú puedas ser sin dejar de ser tú, y donde ni yo ni tú obliguemos al otro a ser como yo o como tú.”
-Subcomandante Marcos-
/EZLN-México/


“Marcos en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Ysidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, chavo banda en Neza, rockero en CU, judío en Alemania nazi, ombudsman en la Sedena, feminista en los partidos políticos, comunista en la posguerra fría, preso en Cintalapa, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro de la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la bolsa de Nueva York, reportero de nota de relleno en interiores, machista en el movimiento feminista, mujer sola en el metro a las 10 p.m., jubilado en plantón en el Zócalo, campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el sureste mexicano. En fin, Marcos es un ser humano cualquiera en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, resistiendo, explotando, diciendo “¡ya basta!” Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos.”
–Comunicado del 28 de mayo de 1994

Hermanos y hermanas de otras razas, de otro color, pero con el mismo corazón.

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Fortalezas y Debilidades de la Enfermería ante pacientes musulmanes.

Posted by Dr. Fernando Plaza en 28 noviembre, 2011

Os presento un estudio cualitativo en el que profundicé en las condiciones y el contexto en que se da el encuentro intercultural entre las enfermeras y sus pacientes musulmanes; cúal es el punto de vista que las enfermeras de la relación que se establece y qué circunstancias están determinando el éxito y/o el fracaso de este encuentro.
Aquí se muestra cómo se expusieron los resultados para que fueran más atractivos.
Se valoró la relación enfermera-paciente musulmán evaluando las fortalezas y debilidades de la de las enfermeras de hospitalización para relacionarse con estos pacientes, identificando aquellos aspectos que favorecen que las enfermeras consigan ser competentes en su comunicación y relación con los pacientes musulmanes y aquellos otros que lo dificultan.
FORTALEZAS.
– En las enfermeras existe conciencia de la diferencia cultural con los musulmanes y la predisposición al conocimiento cultural es positiva así como la valoración de la utilidad de ese conocimiento para mejorar los cuidados.
– Las enfermeras tienden a respetar las costumbres y tradiciones de los pacientes musulmanes aunque no las entiendan.
– Se empatiza con los pacientes musulmanes sobre todo cuando existe un conocimiento mutuo prolongado.
– Habitualmente, las enfermeras hacen un sobreesfuerzo para conseguir comunicarse con los pacientes musulmanes que no hablan español.
– No es frecuente que los prejuicios sociales impidan un trato correcto a los pacientes musulmanes.
– Muchas enfermeras recriminan a las compañeras o a otros pacientes que adoptan conductas o hacen comentaros discriminatorios hacia los musulmanes.
– Cada vez más, las enfermeras ven con normalidad la sociedad multicultural en la que vivimos.
– Las enfermeras conocen cuales son los principales problemas de convivencia con los pacientes musulmanes.
DEBILIDADES.
– En muchas enfermeras estudiadas las opiniones y expresiones sobre los musulmanes están determinadas por prejuicios y estereotipos que los estigmatizan y dificultan la comunicación interpersonal.
– Al tomar como referencia cultural la propia, se valoran como negativas las costumbres y tradiciones que difieren de las autóctonas.
– Existe falta de formación en cuidados culturales y en competencia cultural en Enfermería entre sus profesionales.
– Se tiende a nombrar a los pacientes musulmanes con términos despectivos como “moro” y se hacen comentarios xenófobos sin valorar la importancia que tienen.
– Las enfermeras, en ocasiones, adoptan conductas discriminatorias con los pacientes musulmanes.
– En ocasiones se permiten y justifican conductas y comentarios xenófobos de otros pacientes hacia los pacientes musulmanes.
Páginas 108 y 109 del libro “Cuidando a Pacientes Musulmanes“.

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SI NO ERES RACISTA, NO ACTUES COMO TAL

Posted by Dr. Fernando Plaza en 30 octubre, 2011

Reproducimos la Campaña que lanzó el perfil de Facebook Declaración Universal de los Derechos Humanos en abril pasado con motivo de las elecciones municipales. Ahora que se acerca otra cita electoral se vuelve a hacer vigente y actual.

No a los partidos que restringen los Derechos de la personas migrantes, que los encierran en los Centros de Internamiento para extranjeros, CIE, que no son más que cárceles para personas que han cometido una falta administrativa (no tener permiso de residencia) y los tratan como delincuentes.
No a los partidos que abiertamente difunden mensajes racistas y xenófobos para aumentar sus votos a costa del odio y minar la convivencia multicultural.
Desde Enfermería Intercultural nos oponemos a todos aquellos políticos y organizaciones que basan sus discursos en difundir el miedo al extranjero, en acusar a las personas migrantes de los problemas de esta sociedad y en promover el odio racista y xenófobo.
Defendemos que es posible construir una sociedad intercultural en la que la diversidad cultural y de origen sea fuente de riqueza colectiva en vez de conflictos alentados por esos políticos racistas.
SÉ COHERENTE Y NO LES VOTES

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COMUNICACIÓN INTERCULTURAL en I Jornada de Investigación (2ª parte).

Posted by Dr. Fernando Plaza en 27 octubre, 2011

Esta mañana se celebró la I Jornada de Investigación en Almería. Ha sido muy interesante el intercambio de experiencias entre los ponentes; distintos caminos como investigadores/as pero objetivos similares, el conocimiento y su aplicación a la práctica sanitaria para mejorar ya sea la calidad asistencial, la calidad de vida o las relaciones humanas en el mundo de la Salud. Muy gratificante y enriquecedor.

Reproduzco a continuación la segunda parte de mi intervención.

Actualmente el trabajo en desarrollo del 2010 al 2012 es el Proyecto (I+D+I) FIS; PS09/1449 “Visión de los pacientes musulmanes de la competencia en comunicación intercultural de los profesionales de enfermería que los cuidan”, en el que se está analizando desde los propios pacientes su experiencia en el entorno hospitalario y su relación y comunicación con los profesionales.
Al estar en desarrollo todavía no tenemos conclusiones, aunque si disponemos ya de numerosos datos que están siendo muy interesantes.
Se han organizado entorno a 4 grandes ejes: cultura/tradiciones, comunicación, relación con los profesionales y áreas de mejora.
– Cultura/tradiciones; en este eje del estudio no han sorprendido dos características que se podrían reflejar como variabilidad y religión a un 2º plano.
* Con variabilidad nos referimos exáctamente a eso, a la enorme variabilidad en las prácticas tradicionales-religioso-culturales de nuestros informantes; uso del velo, ciuidados por personas de sexo contrario, dieta, oración,…
* En cuanto a “religión en 2º plano”, evidenciamos que, gran parte de nuestros informantes, nos afirmaban que anteponían la necesidad de sanar, de dejarse cuidar a planteamientos religiosos.
Tanto una característica como otra chocan con estereotipos creados sobre los musulmanes como “que son todos iguales” o “se para ellos lo primero es la religión”, esa idea del fundamentalismo religioso que se les presupone.
– Comunicación; sobre los problemas de traducción
* No traducción; falta de información a los pacientes sobre su proceso, falta de autonomía del paciente en la toma de decisiones, el problema de los consentimientos informados no traducidos,…
* El uso de traductores informales; surgen situaciones sobre las que reflexionar como el respeto del secreto profesional, el rigor en la información que se transmite,…
– Relación con los profesionales; está determinada por la confianza, se podría decir que “ciega” que tienen tanto en la profesionalidad del personal como en el sistema sanitario.
Esto contrasta con una de las conclusiones del estudio que realizamos con los profesionales:
– Mientras que los resultados encontrados en cuanto a las percepciones de los y las profesionales reflejan las ideas preconcebidas que existen en su discurso, ideas en las que valoran negativamente a los pacientes musulmanes, aunque no se llegue a corresponder con la relación cotidiana con estos usuarios.
– Por otro lado, los pacientes parten de una opinión muy positiva del sistema sanitario público y de sus profesionales, no se reflejan las experiencias negativas que hayan podido tener con ellos, resaltando principalmente valores positivos, minimizando y justificando conductas poco profesionales e incluso culpabilizándose de los comportamientos inapropiados que pueden tener las enfermeras con ellos.
Propuestas de futuro avanzando en esta línea:
– Nuevos proyectos de investigación para profundizar en la comunicación intercultural y en la atención a la diversidad cultural en el campo de la Salud; acabamos de presentar a la convocatoria de la Consejería de Salud un proyecto titulado “ACERCAMIENTO AL ENTORNO CULTURAL DE SALUD DE LA COMUNIDAD GITANA ANDALUZA”, un estudio que pretende conocer aspectos de la cultura gitana relacionados con el mundo de la Salud con el fin de favorecer el conocimiento mutuo (paciente-profesional sanitario),pretendemos abordar sus tradiciones de salud, las relaciones con el sistema sanitario y sus profesionales o sus propias propuestas de mejora del sistema.
– Desarrollo de una línea de formación en diversidad cultural y comunicación intercultural para profesionales del SSPA.
– Elaboración de materiales de divulgación científica sobre mi línea de investigación como material didáctico, otro libro en el que estoy trabajando.
Seguir avanzando con el objetivo de mejorar la atención que ofrecemos a nuestros usuarios, independientemente de su origen nacional, cultural, social o económico.
MUCHAS GRACIAS

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COMUNICACIÓN INTERCULTURAL en I Jornadas de Investigación de la provincia de Almería

Posted by Dr. Fernando Plaza en 24 octubre, 2011

En las Jornadas presentaré mi trabajo en la línea de investigación de Comunicación Intercultural y Atención a la Diversidad Cultural en el campo de la Salud, representando al Complejo Hospitalario Torrecárdenas junto al Dr. Juan Torres.
Las Jornadas Provinciales de Investigación se celebraran el 27 de octubre en el Salón de Actos de Cajamar de la Plaza Barcelona de Almería.
“Por primera vez, los Centros sanitarios de la provincia de Almería, se unen para organizar
las I Jornadas de Investigación dirigidas a todos los profesionales sanitarios y con las
que se pretende fomentar y difundir la investigación y estimular la colaboración entre
grupos e investigadores de todos nuestros centros. Queremos además mostrar y demostrar que
la investigación es posible y accesible, transmitiéndoles en estas jornadas nuestra ilusión
por conseguirlo.”

LA PONENCIA. 1ªPARTE
LA COMUNICACIÓN INTERCULTURAL EN EL CAMPO DE LA SALUD.
En primer lugar quiero agradecer a la organización de estas I Jornadas de Investigación en el campo de la Salud en Almería por invitarme a presentar mi trabajo.
No creo que sea necesario explicarles cómo ha sido el cambio en el perfil cultural de los usuarios de la sanidad pública en los últimos 20-15 años sobre todo. Un cambio que, como ustedes, he vivido en primera persona.
Hemos pasado ,de lo que podríamos denominar, una cierta “homogeneidad cultural” de la población a una multiculturalidad cada vez mayor.
Ésta nueva situación ha sido -y está siendo- vivida por muchos profesionales de la Salud como un problema y como el origen de conflictos, de malentendidos, en vez de un interesante reto personal y profesional.
Partiendo de esta realidad es desde donde comencé a plantear mi línea de investigación en Comunicación Intercultural en el campo de la Salud y Atención a la Diversidad Cultural.
El fruto de los 6 años que llevo desarrollando esta línea ha seguido los siguientes pasos:
Los proyectos:
Hasta ahora hemos tenido 2 proyectos financiados en los que nos hemos centrado en la relación y comunicación del personal de Enfermería con pacientes de tradición musulmana.
Las razones que nos han llevado a centrarnos en los pacientes de tradición musulmana son 2:
– Su número; en la provincia en la que investigamos, Almería, se estima que viven alrededor de 100.000 musulmanes, entre un 17 y un 20% de la población total.
– Por otro lado, por la percepción de distancia cultural que tiene la población autóctona de los musulmanes.
Financiado por la Consejería de Salud (PI424-2007) para los años 2008 y 2009 titulado “Competencia Comunicativa Intercultural de los profesionales de Enfermería ante pacientes inmigrantes musulmanes”, en el que profundizamos en la visión de los profesionales sobre la comunicación y relación con sus pacientes de tradición musulmana. Este fue el trabajo de mi tesis doctoral.
Algunas de las conclusiones más interesantes de este estudio son las siguientes:
– Que el paciente extranjero se valora por el personal de Enfermería como un paciente complicado; por la posible barrera idiomática, por el posible choque cultural o porque quizás se le perciba como un paciente que produce una mayor carga de trabajo, en el caso de los musulmanes además se unen los prejuicios y estereotipos arraigados en la sociedad española.
– La falta de formación en atención a la diversidad cultural en Enfermería, extensible también a otros profesonales de la salud. A menudo, hace que se detecten problemas por las diferencias culturales; conflictos por las costumbres, malentendidos, situaciones que hacen que no se llegue a un trabajo adecuado y a una relación cordial con el extranjero al que se atiende.
– Se incide en que paralelamente al respeto cultural hay que asegurar un trato no discriminatorio del paciente ni por los profesionales ni por otros usuarios del servicio público. Así mismo, se pretende conseguir que todo paciente, independientemente de su pertenencia cultural, respete unas normas básicas de convivencia (higiene, visitas,…).
– Se recomienda formar al personal de Enfermería del Sistema Nacional de Salud, servicio público y universal, para poder atender y cuidar adecuadamente a la universalidad de pacientes que se puedan tener; conociendo otras culturas, otras maneras de vivir el proceso salud-enfermedad, las teorías y modelos enfermeros que profundizan en los cuidados culturales, la competencia cultural en Enfermería, fomentando el contacto intercultural, mejorando y adaptando los cuidados enfermeros y de esta forma ganar en reconocimiento y respeto cultural, así como en calidad en los cuidados.
Para quien de Vds. esté interesado en conocer más profundamente este estudio, les diré que de él se han publicado 2 libros:
* “Cuidando a pacientes musulmanes; las fronteras de la Enfermería en la Comunicación Intercultural” del 2010 de la editorial Universidad de Almería. Que viene a resumir el estudio y hace una serie de recomendaciones de cómo mejorar la CI de los profesionales. Y…
* “Comunicación Intercultural de la Enfermería con Musulmanes” en el que se publica íntegro el trabajo de la tesis doctoral.

2ª Parte en los próximos días

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NO ME PUEDO RESISTIR: La clave está en Sol.

Posted by Dr. Fernando Plaza en 16 septiembre, 2011

Lo he intentado, no quería poner este video en el Blog, tampoco sé por qué, pero no puedo evitarlo. Este video es simplemente precioso, la música inspiradora, nos anima al movimiento, a particiopar en la indignación colectiva, a campiar las cosas y a construir algo nuevo, una sociedad nueva.
Así que un pequeño gesto de egoismo, si lo cuelgo en el Blog ya siempre lo tendré localizado y lo podré oir cada vez que quiera.
Espero que os engancheis como yo a “La clave está en Sol”… y al Movimiento de la Indignación, al 15M.
DISFRUTADLO, ESTO ES UN RELAGO.
UN ABRAZO COLECTIVO.

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FORMACIÓN DE LOS PROFESIONALES DE ENFERMERÍA: CUIDAR EN LA SOCIEDAD MULTICULTURAL DEL SIGLO XXI.

Posted by Dr. Fernando Plaza en 30 julio, 2011

El papel de la cultura es fundamental en el proceso salud-enfermedad. En las sociedad en las que conviven personas que tienen diferentes referentes culturales, los profesionales de enfermería deberán estar capacitados para comunicarse eficazmente con estos pacientes y, además, deberán conocer y tener en cuenta sus condicionantes culturales respecto al proceso salud y enfermedad. Considerando imprescindible la adquisición por parte de los enfermeros y enfermeras de estos conocimientos culturales, se ha llevado a cabo una investigación con objeto de conocer los contenidos en competencia cultural y competencia comunicativa intercultural que ofrece la formación reglada de los futuros profesionales enfermeros. Los resultados de la misma informan de un déficit de estos conocimientos en los programas y en las informaciones que reciben estos futuros profesionales. Los autores del artículo haciéndose eco de la importancia de estos contenidos, hacen una propuesta para formar a los nuevos profesionales del cuidado en competencias que les permita actuar en sociedades culturalmente plurales.

Abstract
The role of culture is fundamental in the health- illness process. In the societies where are living together people of different cultural references, the professionals of nursing would be prepared for efficient communication with their patients; furthermore they should know, and take into account, their cultural references in relation to the health – illness process. As being essential the acquisition of this cultural knowledge by nurses, a research has been carried out in order to determine the contents of cultural and intercultural communicative competences provided by the academic curriculum to the future nurses. The results of this study show that there is a deficit of these competences in the academic programs and in the information that receive these students. The paper concludes with a proposal to train the nursing professionals on these competences.

Artículo publicado en la Revista Index de Enfermería. 2009; 18: 190-194.

Los últimos datos que se conocen sobre el número de extranjeros en España los aporta el Instituto Nacional de Estadística (2008): son ya 5,22 millones los extranjeros residentes en España, representando el 8,5% del total de la población española, que alcanza los 46,06 millones. Este permanente cambio en la composición cultural de la sociedad en los últimos años se ve reflejado en múltiples aspectos, especialmente en los servicios públicos. En la Sanidad se está observando un aumento en el porcentaje de pacientes extranjeros, un hecho que está suponiendo un importante reto para todo el sistema y para los profesionales de la salud, en especial para el personal de Enfermería, al encontrarse en la primera línea de contacto y asistencia a estos nuevos usuarios.
Este aumento de extranjeros en nuestro país está produciendo el asentamiento creciente de grupos culturales de todas las partes del mundo; con sus costumbres, sus tradiciones, sus valores, sus creencias y su visión del mundo, de la vida, de la muerte y del proceso salud-enfermedad, de cómo se enferma, cómo se sana, quién puede sanar, qué hacer y qué no hacer para sanar, etc. (Plaza del Pino et al, 2005)
Pensar que esta diversidad cultural es un problema no es una idea aislada, son muchos los que ven a los otros como portadores de enfermedades, pobreza, falta de educación y se les rechaza pensando que pueden manifestar comportamientos o conductas antisociales (Soriano, 2007). Los trabajadores de la Sanidad Pública no pueden elegir a quién atienden y, en su mayor parte, los inmigrantes tampoco eligen dónde quieren ser atendidos así que, tanto unos como otros, necesitan entenderse mutuamente.
Los recursos sanitarios son los mismos para toda la población (extranjera y autóctona), aunque existe algún dispositivo de emergencia específico para la población inmigrante para casos excepcionales, así mismo, para responder a las particularidades sociales, lingüísticas y culturales de los colectivos inmigrantes se está introduciendo dispositivos de apoyo que en este momento todavía resultan muy escasos y excepcionales.
Las necesidades sanitarias de la población inmigrante son diversas y varían en función del tiempo de residencia, las condiciones socio-laborales, el nivel cultural, el estatus jurídico, el manejo del idioma, etc. las necesidades sanitarias irán evolucionando conforme su tiempo de residencia se hace más largo y a medida que su situación socio-económica se acerque o iguale a la de la población autóctona.
Para muchos inmigrantes, en su primer periodo de estancia en nuestro país, hay un retroceso en las condiciones de vida comparándolas con las que tenían en el país de origen; alimentación, higiene, hacinamiento, etc. La escasez de recursos económicos y la ausencia total o parcial de la red de apoyo social van a ser dos elementos claves para su bienestar físico y mental. Junto a los factores culturales existen otros como la pobreza, la privación y la exclusión social que influyen en un estado de salud negativo, incrementándose este hecho entre las minorías étnicas y colectivos de inmigrantes cuando se añaden los efectos de la xenofobia y del prejuicio social.

Foto de Emilo González

El reto de cuidar en una sociedad multicultural a menudo fracasa porque falla la comunicación, por ignorancia, por actitudes negativas o incluso por rechazo hacia la diferencia cultural (Vilá, 2004), porque somos incapaces de comunicarnos con el diferente, de comunicarnos con el paciente diferente, incapacidad que se traduce en el fracaso del más importante acto de comunicación que realiza el profesional de Enfermería: el cuidado. En la sociedad multicultural el éxito en la comunicación intercultural de los profesionales de Enfermería con sus pacientes es clave. Iglesias (1999) define comunicación intercultural como el proceso simbólico, interpretativo, transaccional y contextual en que un cierto nivel de diferencia entre las personas es suficientemente importante para crear interpretaciones y expectativas diferentes acerca de lo que se considera conductas competentes que se deben utilizar para crear significados compartidos.
Por otro lado, no hay que olvidar que la cultura juega un papel fundamental en el proceso salud-enfermedad, cada cultura delimita o construye un conjunto peculiar de respuestas al proceso salud-enfermedad que otorgan la condición de enfermo, incorporando a su vez en las personas, interpretaciones y actitudes que inducen a vivir la enfermedad de una determinada manera (Spector, 2001), en torno a esta misma idea, Marie-Françoise Collière (1993) afirma que existe un relativismo cultural inherente en todas las concepciones de salud y de enfermedad. Los profesionales de Enfermería han de tener en cuenta que en el desarrollo de su trabajo confluyen, al menos, tres culturas (Fuller, 2003); la cultura del paciente, su propia cultura y la cultura de la organización donde trabaja, en este contexto cultural múltiple el profesional tiene que ser capaz de establecer un diálogo entre ellas y buscar puntos de encuentro, en muchas ocasiones la enfermera representa el único enlace para conseguir conectar las necesidades del paciente y las necesidades de la organización y, de esta manera, poder salvar lo que Macpherson (1999) (citado por Fuller, 2003: 193) define como racismo institucional; la falta colectiva de una organización de proporcionar servicio apropiado y profesional a determinados individuos debido a su color, cultura u origen étnico. Para poder realizar esta función mediadora, por un lado, y proveedora de un servicio apropiado y profesional, por otro, la enfermera ha de formarse en lo que los anglosajones denominan cultural sensivity o cultural competency, en castellano se han traducido ambos como Competencia Cultural.
En este contexto, los profesionales sanitarios para afrontar con garantías el cuidado en la sociedad multicultural no sólo deberán ser capaces de comunicarse eficazmente con el paciente con otros usos culturales, sino que además deberá conocer y tener en cuenta sus condicionantes culturales respecto al proceso salud-enfermedad.

La formación de los profesionales. La situación académica actual.

La formación en Competencia Cultural forma parte de los estudios de grado y postgrado de Enfermería en países como Estado Unidos, Canadá, Reino Unido o Australia, entre otros. En estos países existen algunos hospitales en los que incluso se llegan a desarrollar entrenamientos específicos en competencia cultural para profesionales y sólo se seleccionan aquellos que poseen formación específica en este campo, como es el caso de la ciudad de Nueva York (Brooks, 2001).
En la actualidad, la situación en España es bien distinta. Para conocer las competencias que se esperan de una enfermera para su desarrollo profesional óptimo en la sociedad multicultural hemos indagado en El Libro Blanco del Título de Grado de Enfermería (ANECA, 2005), informe llevado a cabo por una red de universidades españolas con el objetivo explícito de realizar estudios y supuestos prácticos útiles en el diseño del nuevo Título de Grado de Enfermería adaptado al Espacio Europeo de Educación Superior. En el Informe se analizan tanto las competencias transversales o genéricas (que hacen referencia a la formación de cualquier universitario en sentido genérico y que, por tanto, deben ser adquiridas por los universitarios independientemente de los estudios que cursen) como las competencias específicas de Enfermería. Para elaborar este informe se sometió a estudio la valoración de la importancia de cada una de las competencias para el desarrollo del campo de trabajo de Enfermería, valorando de 1 a 4 según se considere la competencia que tiene nada (1), poco (2), bastante (3) o mucha importancia (4) para una enfermera. Se recogieron 2105 encuestas, en las que atendiendo a la principal labor profesional desarrollada, el 48% corresponden a profesionales asistenciales de enfermería, el 16.2% a empleadores y el 32.6% a profesores (el 3.1% son datos perdidos en cuanto a esta información). Exponemos a continuación aquellas competencias que hacen alusión al trabajo en una sociedad multicultural.
Entre las competencias transversales o genéricas aparecen las siguientes:
– CG22. Apreciación de la diversidad y la multiculturalidad. Valorada como muy importante por un 40% de la muestra.
– CG23. Habilidad para trabajar en un contexto internacional. Valorada como muy importante sólo por un 13% de la muestra.
– CG24. Conocimiento de culturas y costumbres de otras culturas. Valorada como muy importante sólo por un 15% de la muestra.
A destacar también que tan sólo el 11% de los encuestados consideran el conocimiento de una segunda lengua de mucha importancia para el desarrollo de su labor profesional, el 49.5% lo consideran como bastante importante. Lo mismo ocurre con la habilidad para trabajar en un contexto internacional (50.3%) y con el conocimiento y costumbres de otras culturas (51.4%). En cuanto a las diferencias en la consideración de importancia por grupos: La CG22 (Apreciación de la diversidad y la multiculturalidad) los docentes la consideran de mucha importancia superando en un 19% a los asistenciales y a los directivos, la CG23 (Habilidad para trabajar en contexto internacional) y la CG24 (Conocimiento de otras culturas y sus costumbres) también los docentes la valoran algo más.
Respecto a las competencias específicas de Enfermería sólo hemos encontrado una perteneciente al Grupo 1 de competencias asociadas con valores profesionales y el papel de la enfermera que puede tener relación con el trabajo en espacios multiculturales:
– CE02. Capacidad para trabajar de una manera holística, tolerante, sin enjuiciamientos, cuidadosa y sensible, asegurando que los derechos, creencias y deseos de los diferentes individuos o grupos no se vean comprometidos. Valorada como muy importante por un 71% de la muestra.
Esta competencia se encuentra la séptima de un total de 40 en cuanto a consideración de importancia. Por grupos, los docentes la consideran de mucha importancia superando en un 11% a los asistenciales y en un 13% a los directivos. Pese a no ser una competencia referida específicamente al trabajo con pacientes con usos culturales distintos al cuidador es la que más se acerca a lo que se podría denominar competencia cultural. Por el contrario, en el Grupo V de competencias interpersonales y de comunicación no hay alusiones a competencias de relaciones interpersonales y comunicación en un entorno multicultural.
Con estos datos se puede afirmar que en este momento existe un escaso interés desde la Enfermería en sus ámbitos académico, profesional y gestor en la formación de profesionales capacitados para desarrollar su trabajo en entornos multiculturales (hay que reconocer que entre los docentes este interés es levemente superior).
A partir de la última década han comenzado a aparecer cursos especializados en los cuidados culturales y comienzan a proponerse otras iniciativas por parte del colectivo enfermero como es el caso de la revista “Cultura de los Cuidados”, la Asociación de Historia y Antropología de los cuidados, fundaciones de apoyo como la Fundación Index de Enfermería, así como Programas de Doctorado específicos como el de Enfermería y Cultura de los Cuidados desarrollado por el Departamento de Enfermería de la Universidad de Alicante. Recientemente algunos departamentos de Enfermería de universidades españolas están introduciendo como asignatura optativa o de libre configuración contenidos que relacionan Enfermería y cultura, predominando el enfoque antropológico y culturalista e incidiendo escasamente en capacitar a los nuevos profesionales de herramientas para afrontar la comunicación intercultural.
Estudios en España sobre el cuidado en la sociedad multicultural.
Cada vez son más los investigadores que ven en la sociedad multicultural que se está construyendo una oportunidad y un reto; oportunidad para el conocimiento de creencias y valores en salud de otras culturas, conocer los condicionantes del paciente contextualizándolo en su propia cultura, comprenderlos desde su perspectiva, de entender qué es la salud y la enfermedad para estos individuos de cara a optimizar la relación persona a persona con ellos (Tarres, 2001) y un reto en el desarrollo de una atención sanitaria que respete estas singularidades ya que estamos obligados a plantearnos en un futuro inmediato nuevas estrategias de atención y organización de los servicios sanitarios (Balbo, 2004).
Se están realizando numerosas investigaciones en las que se combinan las Ciencias Sanitarias y la Antropología como medio para llegar a comprender en el ámbito sanitario a las personas y grupos con pautas culturales diferentes, ya que no es posible respetar sin conocer, debe profundizarse en el conocimiento de la comunidad plural en la que vivimos (Siles y cols, 1999). Estos estudios resaltan que el cuidado transcultural es para la Enfermería un nuevo reto profesional que implica asumir un modelo de práctica profesional centrada en la aplicación de cuidados integrales y holísticos, desmarcada del modelo biomédico (Moreno, 2003; Plaza-del Pino et al, 2005). Pero al igual que en la universidad, son prácticamente inexistentes los estudios centrados en la capacitación comunicativa intercultural de los profesionales.
Algunas de las “subdisciplinas” que la profesión enfermera ha comenzado a emplear desde hace unos años que hacen referencia a los cuidados culturales son: la “Enfermería Transcultural”, los “Cuidados Globales de Enfermería” y la “Enfermería Antropológica” cuyos objetivos principales se centran en asegurarse de que las necesidades en cuidados culturales de la sociedad global sean tratadas por profesionales de los cuidados “culturalmente competentes” o que ejerzan la “competencia cultural aplicada a los cuidados”. Las tres enfatizan en el estudio comparativo y sistemático intercultural para identificar las diferencias culturales que dan lugar a distintas formas de practicar y sentir los cuidados (Lillo et al, 2004).
En el mundo anglosajón, donde si existe un gran interés desde hace décadas en este campo y una implicación de todos los sectores de la Enfermería, existen certificaciones profesionales, formación universitaria, sociedades científicas, centros e institutos de investigación gubernamentales y universitarios, premios estatales y programas hospitalarios específicos que abordan los cuidados a personas de culturas distintas a las del profesional sanitario, aunque no hemos encontrado ningún caso de programas formativos que capaciten a los profesionales para tener éxito en la comunicación con personas de otras culturas.
En la realidad multicultural donde la Enfermería desarrolla su labor, los cuidados tienen que evolucionar hacia un abordaje holístico, donde el entendimiento de los valores y percepciones del paciente sobre su salud sea algo imprescindible, la diversidad de cuidados que brinde el profesional no será de calidad a menos que las experiencias vitales de sus pacientes, así como sus propias interacciones con el ambiente que les rodea, estén cubiertas, sean entendidas, analizadas y articuladas como afirman Ibarra y Siles (2006). La labor de los profesionales sanitarios debe ser sensible a la diversidad cultural de las poblaciones a las que presta sus servicios, y aplicar sus conocimientos científicos adaptados a esa pluralidad (Lane, 2003). Esta sensibilidad cultural positiva necesaria en los profesionales de Enfermería se puede aprender, por lo que abordar una formación específica en este campo es de gran importancia para poder atender y cuidar adecuadamente a la universalidad de pacientes que se puedan tener; conociendo otras culturas, otras maneras de vivir el proceso salud-enfermedad, las teorías y modelos enfermeros que profundizan en los cuidados culturales, la competencia cultural en Enfermería, fomentando el contacto intercultural, mejorando y adaptando los cuidados enfermeros y de esta forma ganar en convivencia, respeto cultural y calidad en los cuidados (Plaza-del Pino y Soriano, 2008).
Pero además creemos que hay que ir más allá: hay que formar a las enfermeras y enfermeros tanto en los estudios de grado y postgrado como en la formación continuada en los centros de trabajo para conseguir que sean competentes no sólo culturalmente (bajo ese prisma antropologicista) sino además competentes para tener éxito en la comunicación intercultural.
Entendemos al igual que Ibarra y Siles (2006) el cuidado como un acto comunicativo por lo que consideramos que es de gran importancia en esta sociedad multicultural el desarrollo de la Competencia Comunicativa Intercultural en el personal de Enfermería, este concepto desarrollado principalmente en el ámbito educativo que se define como el conjunto de habilidades cognitivas y afectivas para manifestar comportamientos apropiados y efectivos en un contexto social y cultural determinado, que favorezcan un grado de comunicación suficientemente eficaz, pretendiendo llegar a ser capaces de comprender y comunicarse con los otros (Vilà, 2004), ha de tenerse en cuenta en la formación de los profesionales de Enfermería.
En este contexto, los profesionales sanitarios para afrontar con garantías el cuidado en la sociedad multicultural no sólo deberán ser capaces de comunicarse eficazmente con el paciente con otros usos culturales, sino que además deberá conocer y tener en cuenta sus condicionantes culturales respecto al proceso salud-enfermedad.
– Componente cognitivo.
El conocimiento, comprensión y conciencia de todos aquellos elementos culturales y comunicativos, tanto propios como de los otros, que promuevan una comunicación efectiva Para que este conocimiento cultural sea competente debe incluir las variaciones en lengua, los símbolos y los estilos de la comunicación (Gilbert, 2006).
La Enfermería tendrá además que valorar las influencias y la identificación del paciente con su grupo cultural a través del análisis de lo que Purnell (2002) denomina características primarias y secundarias, analizando las similitudes y diferencias culturales en el campo de la salud y la comunicación, aprendiendo con el otro más que sobre el otro, siendo fundamental el conocimiento de los propios valores y prejuicios que cada uno tiene hacia otras culturas y una exploración profunda de la propia, lo que Campinha-Bacote (1999) llama conciencia cultural, ya que para superar los prejuicios y huir de los estereotipos se tiene que partir del conocimiento entre iguales; no se puede respetar lo que no se entiende o se desconoce.
– Componente afectivo.
Las habilidades de emitir respuestas emocionales positivas y controlar aquellas emociones que pueden perjudicar el proceso comunicativo intercultural (Vilá, 2006), como conseguir controlar la ansiedad ante el encuentro intercultural, desarrollar la capacidad de empatía, etc. son importantes, aunque lo que considero más relevante para la Enfermería dentro del componente afectivo es el deseo cultural: Tener motivación hacia el encuentro intercultural, a conocer y aprender de otras realidades culturales.
– Componente comportamental.
Dentro del conjunto de conductas, habilidades verbales y no verbales que se traducirán en una comunicación apropiada y efectiva, somos de la opinión que la relación enfermera-paciente se tiene que establecer desde una posición de igualdad, como aconseja Rodrigo (1999), evitando paternalismos o victimismos.
Para la Enfermería es fundamental la flexibilidad comportamental de la que habla Vilá (2006), para adaptar las actuaciones, expresiones y cuidados al contexto cultural en el que se den.
Nuestra propuesta formativa
A modo de conclusión final, y siguiendo el concepto de Competencia Comunicativa Intercultural aplicado a los profesionales de Enfermería, presentamos de forma esquemática aquellos aspectos más relevantes que consideramos que deberían incluirse en la formación de los profesionales de Enfermería para capacitarlos y hacerlos competentes para el cuidado en una sociedad multicultural.
– Conocimientos.
* Acercamiento a las teorías y modelos interculturales desarrollados en el campo de la Enfermería: el modelo de Madeleine Leininger de Enfermería Transcultural, Rachel Spector y su Teoría de las tradiciones culturales en Salud, el Modelo de Competencia Cultural en Enfermería de Larry Purnell, etc. para llegar a ser capaces de valorar las influencias y la identificación del paciente con su grupo cultural.
* Acercamiento a los usos, tradiciones y costumbres de los grupos culturales más numerosos como manera de superación de los prejuicios y estereotipos sociales partiendo del conocimiento entre iguales.
* Conocimiento de técnicas de comunicación tanto de lenguaje verbal como no verbal.
– Actitudes.
* Formación en el desarrollo de respuestas emocionales positivas ante el encuentro intercultural como conseguir controlar la ansiedad, desarrollar la capacidad de empatía, la motivación, etc.
– Habilidades.
* Conseguir adaptar las actuaciones, expresiones y cuidados al contexto cultural en el que se dan, dominando tanto la comunicación verbal como no verbal y partiendo del respeto cultural.
* Para el establecimiento de la interacción personal enfermera-paciente, independientemente del origen cultural del paciente, los profesionales de Enfermería necesitan, además, dominar técnicas de comunicación, habilidades sociales, competencias interpersonales, competencias lingüísticas, etc.

Hoy en día acercarse a otras culturas, a otras cosmovisiones, a otras formas de pensar, de sentir y de actuar no es algo opcional, sino vital e imprescindible para una convivencia enriquecedora y pacífica (Soriano, 2007). Se requiere de nosotros la atención a nuevas demandas en contextos más complejos donde se hace necesario conocer otras formas de entender el proceso salud/enfermedad, así como entender las repercusiones del proceso migratorio en la salud de los inmigrantes (Moreno, González, 2005).
El cuidado es, sobre todo, un acto comunicativo, el encuentro con el “otro”, el corazón del trabajo de la Enfermería, y es a través del cuidado como se busca desarrollar relaciones significativas y respetuosas con los pacientes. En el caso de pacientes extranjeros, los profesionales deberán esforzarse en completar su formación con el conocimiento cultural e incluir ese conocimiento en su rol enfermero, necesitará desarrollar una mentalidad más global donde sea capaz de ver el mundo a través de los ojos de otros, ser capaces de conocer con el otro más que sobre el otro. Se hace fundamental para asegurar el éxito del cuidado en la sociedad multicultural formar a los profesionales de Enfermería en competencia para la comunicación intercultural.

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