Enfermería Intercultural

Una apuesta por la Interculturalidad en el campo de la Salud

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Los falsos rumores acaban con la convivencia #intercultural @stoprumores @RedAntiRumores #inmigración

Posted by Dr. Fernando Plaza en 2 agosto, 2017

Las sociedades más ricas son las compuestas por personas de distintos orígenes y culturas, la diversidad cultural y la convivencia intercultural son valores añadidos que hay que proteger y promover. Sin embargo, rumores falsos y sin ninguna base real se extienden entre la población rompiendo la convivencia y el respeto mutuo.

Afortunadamente,somos muchos quienes luchamos por desmontar estos rumores con datos reales y contrastados, en el siguiente enlace tienes unos cuantos

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Úsalos, no dejes que la ignorancia de muchos sea manipulada por quienes quieren romper nuestra convivencia.

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Una ciudad activa por la convivencia es una ciudad más saludable desde el punto de vista de la ciudadanía.

 

 

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#SeguridadCultural en grupos vulnerables #gitanos #salud #enfermería #CulturalSafety #nursing @ualmeria

Posted by Dr. Fernando Plaza en 8 julio, 2017

Publico el texto de la ponencia “Implementación de la Seguridad Cultural en programas de salud dirigidos a grupos vulnerables” que presenté en las III Jornadas Internacionales de Investigación en Educación y Salud celebradas en la Universidad de Almería el pasado mes de junio.

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La Seguridad Cultural. El origen.

El concepto de la seguridad cultural fue desarrollado por primera vez por enfermeras maoríes en Nueva Zelanda para ayudar a mejorar la calidad de los servicios de salud en entornos interculturales, en su origen, para mejorar la atención sanitaria al pueblo maorí.

Pueblo maorí, pueblo aborigen de Nueva Zelanda; empobrecido, marginalizado y estigmatizado por la sociedad poscolonial anglosajona que despreciaba su cultura y tradiciones. En este contexto, los programas de salud desarrollados dirigidos a maoríes desde el sistema sanitario neozelandés fracasaban sistemáticamente al no valorar (ni respetar) su cultura, ni tener en consideración los orígenes de la situación social de marginalidad de este pueblo. Y es que en general, se tiende a confundir la cultura de los pueblos indígenas con la cultura de la pobreza (Ramsden, 2002), lo que obligaba a cambiar el enfoque.

Se propone la Teoría de la Seguridad Cultural (Ramsden, 1997) en la que el concepto de cultura en relación a la salud está determinado por el complejo entorno histórico, económico, social, político, de género y religioso en el que las personas interactúan con los servicios de salud.

¿Qué es La Seguridad Cultural?

Según Irihapeti Ramsden, la enfermera maorí que desarrolló el concepto en su tesis doctoral, la Seguridad Cultural es el objetivo final de un proceso de aprendizaje, en el que se empieza por el conocimiento cultural del paciente y, en la práctica culturalmente segura, se avanza a interesarse por el origen de la desigualdad social que sufre éste y el grupo al que pertenece, las relaciones de poder, los prejuicios y la actitud del resto de profesionales.

En otras palabras, Ramsden convierte en el foco de la seguridad cultural, lejos de la cultura, la comprensión y el conocimiento del trabajador de la salud sobre el poder inherente a su posición profesional y de las desigualdades en salud y sus orígenes, así como otros aspectos como la edad, el sexo, la orientación sexual, el nivel socio-económico, el origen étnico o la experiencia migratoria, las creencias religiosas o espirituales, la discapacidad, … (Nursing Council of New Zealand, 2005), esta visión global hará que se orienten mejor los recursos para abordar la salud de estas personas y colectivos.

 La seguridad cultural tiene una doble vertiente;

  • Por un lado, el reconocimiento de que todos somos portadores de cultura tanto el receptor del cuidado como el proveedor de ese cuidado y.
  • Por otro, que tenemos que ser conscientes de las desigualdades de poder existentes en las relaciones tanto a nivel individual, como familiar, comunitario y social y estar dispuesto a desafiarlas.

La Seguridad Cultural reconoce que las acciones e interacciones pueden afirmar o disminuir, degradar o desempoderar la identidad cultural y el bienestar del individuo según sean culturalmente seguras o inseguras (Nursing Council of New Zealand, 2005). Lejos del modelo biomédico en el que la visión de la persona perteneciente a una minoría o grupo vulnerable se obviaba, la seguridad cultural se define desde el punto de vista de la propia persona que recibe la atención; la determinación del éxito de una práctica culturalmente segura está marcada por el destinatario, que define el cuidado recibido como culturalmente seguro, o no.

Para que la atención sanitaria sea culturalmente segura:

  • Los servicios de salud deben actuar de modo que no dañen a ninguna de las culturas involucradas, identificando las suposiciones, prejuicios y estereotipos sobre la superioridad del grupo cultural dominante que puedan influenciar su trabajo con grupos culturalmente diferentes, para ello,
  • La mejor garantía es que las comunidades o grupos participantes supervisen los servicios, ya que a menudo es muy difícil para individuos de una cultura saber qué es dañino para una cultura ajena. Por lo tanto, una parte de los objetivos de la seguridad cultural debe ser el de fomentar la implicación de los participantes en el programa de salud tanto en el diagnóstico de los problemas como en los objetivos que se marquen como en la planificación y su implementación.
  • Para el desarrollo de la seguridad cultural es necesario tomar una posición proactiva, que va más allá de evitar el daño y se extiende a la promoción de la resiliencia cultural de la comunidad, es decir, habrá que promover su capacidad como comunidad para asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, hacerla protagonista del proceso y empoderarla además de promover el diálogo intercultural y el intercambio de conocimientos de igual a igual.

Hay tres pasos para llegar a ser culturalmente seguros en la práctica:

  • El primer paso es la conciencia cultural; reconocer que hay diferencias entre culturas, acercarse al conocimiento cultural del otro y a la comprensión del contexto social, político, económico en el que se desarrolla el grupo al que pertenece.
  • El segundo paso es la sensibilidad cultural; legitimar esta diferencia cultural, es comenzar un proceso de autoexploración que permita ver cómo nuestras propias experiencias de vida impactan sobre los demás. Cómo nuestros propios prejuicios o estereotipos y nuestra situación de poder pueden condicionar nuestras acciones.
  • El tercer y último paso es la Seguridad Cultural; va más allá de la competencia cultural, rebasa las limitaciones de ésta (centrada en habilidades, conocimientos y comportamientos) y propone a los profesionales una reflexión sobre la propia historia personal y cultural, sobre las creencias y valores que aportan en su interacción con los pacientes, sobre los desequilibrios en las relaciones que establecen con los usuarios y sobre las múltiples dimensiones con que se expresa la diversidad, sobre los condicionantes sociales, culturales, políticos, económicos, históricos,… que determinan las desigualdades en salud y como, junto con la comunidad, trabajar para cambiarlos.

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Esta teoría define cinco principios necesarios para que se dé una práctica de seguridad cultural:

  • ProtocolosQue determinen el respeto de las formas culturales del individuo y el grupo, desarrollados con la participación activa de las personas y grupos implicados.
  • Conocimiento personal y formación. Partiendo del conocimiento de la propia identidad cultural, formación dirigida a desarrollar en los profesionales conciencia y sensibilidad cultural en el proceso para alcanzar la Seguridad Cultural con un enfoque crítico hacia la realidad social. En todo el desarrollo se tiene que asegurar la participación de las dos partes y el aprendizaje mutuo, construyendo una relación de equidad y confianza, asegurándonos a lo largo de todo el proceso que se mantiene la seguridad cultural del destinatario del servicio (que no disminuye, ni se debilita la identidad cultural ni el bienestar del individuo).
  • Propósito positivo. Garantizar que el proceso obtiene el resultado más adecuado y positivo para el destinatario del servicio, de acuerdo con sus valores, preferencias y estilo de vida. Todo el proceso de seguridad cultural tiene que plantearse como fin último la promoción de la práctica colaborativa entre los profesionales y los individuos y/o grupos implicados, haciendo protagonistas a líderes de la comunidad formados.

Aplicación de la Seguridad Cultural.

La idea se expandió gradualmente desde los 90 tanto en Nueva Zelanda como en Australia y Canadá, sobre todo para el desarrollo de programas de salud destinados a poblaciones indígenas, posteriormente se ha ido extendiendo fuera del campo de la salud a servicios sociales, la enseñanza o la investigación.

Maories neozelandeses, aborígenes australianos, indígenas canadienses o de EEUU han sido partícipes de programas basados en la seguridad cultural, pero también colectivos vulnerables como personas sin techo, migrantes o refugiadas.

Dos ejemplos concretos:

 Programa de control de embarazo en mujeres indígenas Maskwacis en Wetaskiwin, Alberta, Canada. En 5 años participaron 281 mujeres.

Resultados del programa:

– Disminuyó un 15% las mujeres con embarazo no controlado.

– Disminuyó en más de un 50% las embarazadas que consumían alcohol.

– 44% declararon que dejaron de beber definitivamente.

– 39% redujeron el tabaco y 16% lo dejaron.

– 97% regresaría al programa.

– 98% lo recomendarían a amigas y familiares.

– 23% manifestó que sin ese programa no se habría controlado el embarazo.

Las usuarias manifestaron sentirse comprendidas y respetadas en su cultura todo el proceso.

Xochistlahuaca y Tlacoachistlahuaca, dos municipalidades rurales remotas con mayoría de población indígena (amuzgos y mixtecas) en Guerrero, uno de los estados mexicanos más pobres.

Programa para disminuir la mortalidad infantil; se consiguió reducir en un 27% en 3 años al conseguir aumentar el control del embarazo y la participación de las profesionales de la salud en los partos.

Propuesta de aplicación de la Seguridad Cultural en nuestro entorno. El colectivo gitano.

Características como pueblo.

El pueblo gitano es un colectivo culturalmente diferenciado, con sus propias tradiciones y con fuertes valores como el respeto a sus mayores, el orgullo de ser gitanos y de sentirse parte de un grupo o el valor de la familia.

La población gitana es la principal minoría étnica europea. Se calcula que en la actualidad viven en Europa entre siete y nueve millones de personas gitanas, de las que cerca de las dos terceras partes habitan en los países del centro y del este de Europa.

En España la población gitana se estima entre 725.000 y 750.000 personas, en Andalucía la comunidad gitana la componen unas 270.000 personas.

La principal dificultad identificada de estos ciudadanos es la exclusión social, como grupo étnico se caracteriza por una serie de elementos culturales comunes que los servicios sanitarios que proporcionan cuidados en general no atienden, las autoridades europeas consideran a este colectivo como grupo vulnerable y con acceso limitado al sistema sanitario. A pesar de haberse desarrollado numerosos programas a distintos niveles para cambiar esta situación los resultados positivos son muy escasos.

Centrándonos en Andalucía, podemos destacar algunos datos significativos:

– Alrededor del 30% de la población gitana en Andalucía están en riesgo de exclusión social.

– Unas 20.000 personas de etnia gitana viven en infraviviendas

 Características de salud.

En lo referente a la salud, la comunidad gitana en Europa es considerada como grupo vulnerable y tiene un acceso limitado a la sanidad pública: Los procesos de exclusión y marginación social limitan el acceso o la utilización que la población gitana hace de los servicios socio-sanitarios dirigidos a mejorar sus condiciones de vida.

Esta situación se traduce en que esta población se encuentra afectada por diferencias en el estado de salud con respecto al resto de la población española:

– La mortalidad infantil es sensiblemente mayor que la media nacional.

– La esperanza de vida para la población gitana es de 8 a 9 años por debajo de la media. En situaciones de marginalidad acentuada se estima que la esperanza de vida es 10 años menor a la media.

– Presenta una tasa más alta de mortalidad.

– Tiene un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas tanto transmisibles como no transmisibles.

– Tiene una percepción más negativa sobre su estado de salud.

– Adquieren hábitos perjudiciales para la salud a edades más tempranas.

Como grupo cultural diferenciado y colectivo social vulnerable, el diseño de programas de salud en los que se apliquen los principios y la metodología de la Seguridad Cultural podrían tener excelentes resultados. Partiendo de un análisis de las desigualdades de Salud y de acceso a la atención sanitaria de los miembros de la comunidad gitana, abordando además estrategias de promoción de la salud que cuenten con la participación activa de los miembros de esta comunidad, que tengan en cuenta su cultura y los determinantes sociales que condicionan la salud de este grupo vulnerable. Sin olvidar el necesario acercamiento a la cultura y valores gitanos de los profesionales de la salud.

Propuesta final.

La Seguridad Cultural ha demostrado gran eficacia en la disminución de las desigualdades en salud de grupos vulnerables y en la mejora de condiciones sociosanitarias de estas poblaciones donde se ha aplicado.

Mi propuesta es la de abordar las actuales desigualdades en salud en nuestro país entre grupos vulnerables como el propio colectivo gitano, pero también personas migrantes y colectivos en situación de pobreza y/o exclusión social. Desarrollar un abordaje integral que implique un marco legislativo que refleje los principios básicos de la Seguridad Cultural en los Servicios de Salud, que requerirán políticas y directrices claras desarrolladas a partir de este marco y estrategias concretas para incluir la seguridad cultural en todos los niveles del sistema sanitario.

Crear un entorno seguro culturalmente para la gente, donde no hay asalto,   desafío o negación de su identidad, de quiénes son y de lo que necesitan. Se trata de compartir el respeto, compartir el sentido, el conocimiento compartido y la experiencia, de aprender, vivir y trabajar juntos con dignidad por la mejora de la salud y las condiciones de vida de todas y todos. 

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El respeto a lo diverso. Ser permeables. #Interculturalidad #Salud #Enfermería

Posted by Dr. Fernando Plaza en 19 mayo, 2017

La identidad de una persona no es el nombre que tiene,

el lugar donde nació, ni la fecha en que vino al mundo.

La identidad de una persona consiste,

simplemente en “ser” y el ser no puede ser negado.

José Saramago

 Manuela.

           Era un turno de tarde en el hospital como tantos otros, ese día se dio una situación diferente, no es nada habitual que una persona transexual ingrese en tu servicio. Una paciente más pero con una “peculiaridad” que la hacía diferente. Una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre que hacía pocos años había podido liberarse de ese cuerpo que no sentía y convertirse en la mujer que siempre fue. Ahora tenía una nueva identidad, por fin era Manuela, aunque su DNI aún mantenía su nombre de hombre.

              En todos los documentos seguía figurando su nombre masculino, el nombre que tenía que llevar al ser el primogénito, el mismo nombre que tuvo su padre y su abuelo, Antonio.

              Cuando nos pidieron la cama, lo hicieron a nombre de Antonio, después nos informaron que era una persona transexual, una mujer, otra mujer más que nos ingresaba. El debate inmediato que se planteó entre las compañeras fue si iría a una habitación de hombres o de mujeres. Había opiniones de todo tipo. El debate se resolvió en cuanto nos comunicaron que tenía que estar sola por un problema de inmunodepresión. La verdad es que no sé cómo se habría resuelto.

              Me surgió una pregunta, por otro lado normal, y la hice; ¿cuál es su nombre? No el que figura en nuestros papeles sino el nombre con el que se siente identificada. La compañera que iba a ser su enfermera tuvo una reacción que no llegué a comprender; “su nombre es el que figura en la documentación, yo lo llamaré como ponga en los papeles” –dijo. Habrá que llamarla con el nombre que ella se sienta identificada, no con el del DNI ¿o acaso si una paciente se llama Francisca pero te dice que la llaman Paqui tú te vas a empeñar en seguir llamándola Francisca? La conversación quedó ahí y seguimos con el trabajo, pasaron un par de horas hasta que llegó nuestra nueva paciente.

              Manuela se había encontrado ya con algún que otro profesional intransigente en Urgencias, algún que otro profesional falto de profesionalidad, que se había empeñado en llamarla como Antonio y referirse a ella en masculino, aunque ella lo corrigiera.

El celador que la acompañó a la habitación nos comentó los problemas que había tenido en Urgencias y que su nombre era Manuela. Cuando mi compañera (quien afirmaba que se negaría a llamarla por un nombre diferente al que figuraba oficialmente) se presentó, le dijo “Manuela, soy tu enfermera”, eso bastó para que esa mujer tantos años atrapada en un cuerpo extraño se emocionara y se viera reconocida como persona.

A mi compañera se la vio satisfecha el resto del turno, después incluso comentaba que no entendía como había personas que se empeñaban en no llamarla por su nombre. Creo que fue una buena lección para ella; respetar la diferencia y ser compensada por ello.

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La historia que os acabo de contar es una situación real que se dio en un hospital público, un centro que tiene que estar libre de discriminación por pertenencia cultural o nacionalidad, por sexo, religión, identidad sexual ni por ninguna otra razón. En el caso de Manuela se dio una situación de falta de respeto a la identidad sexual, pero bien puede valer como ejemplo de otros casos en los que no se respeta el derecho a la diferencia, a la diversidad de los individuos que formamos esta sociedad. Porque en el respeto, en el reconocimiento a la identidad del otro está el reconocimiento de ese otro como persona. Ese pequeño paso, ese natural paso, consigue acercarnos al otro y comenzar una relación de confianza, en el caso de los profesionales sanitarios es un buen inicio para lograr el mejor escenario posible para establecer la relación terapéutica.

Son frecuentes las situaciones que nos encontramos en las que las costumbres, tradiciones, valores o creencias de las personas con las que interaccionamos nos exigen que modifiquemos nuestra forma de actuar como muestra de ese respeto y reconocimiento personal.

Recuerdo una situación que viví en un pequeño hospital donde trabajé hace unos años en el que encontré a una mujer moribunda a la que la familia había vestido con una especie de túnica marrón con un cordón blanco a la cintura. En un momento determinado le colocaron una bolsa de tierra en los pies de la cama, en contacto con sus plantas, la mujer falleció pasadas unas horas. Yo no entendía nada, pero dejé hacer a la familia esa especie de rito, solo observé. Después me explicaron que ese hábito es el de las devotas de la Virgen del Carmen y que según su creencia para morir en paz hay que pisar la tierra. La realidad es que esa mujer pareció relajarse y despedirse tranquila cuando notó la tierra bajo sus pies.

También es frecuente encontrar personas que sobre la cama o en la mesita de noche tienen alguna estampa religiosa o que guardan una medalla bajo la almohada; con estas imágenes se sienten reconfortadas, como acompañadas en su proceso de enfermedad. Para mi mente científica nada de esto tenía sentido, pero no se trata de que yo le encuentre una explicación lógica a todo esto, se trata de que a estas personas les sirve, les ayuda. Yo sólo tengo que respetarlo.

Estamos acostumbrados a oír que debemos ser tolerantes con los demás, pero la palabra “tolerancia” tiene un connotación que supone cierta superioridad o paternalismo hacia lo tolerado, como si implicase soportar una carga y mantener un equilibrio que en cualquier momento puede romperse. El respeto del que hablamos huye de las concepciones simplistas y demagógicas, y sirve para tratar de empatizar con todas las perspectivas, buscando el diálogo sereno y un intercambio reflexivo y responsable en el que todos y todas tengamos el derecho a expresar nuestra opinión (Andalucía Acoge, 2015).

La relación, la convivencia entre personas de diferentes culturas, orígenes, religiones, creencias,… sólo debe regirse por una máxima: el respeto.

La garantía del respeto intercultural es la convivencia con lo diverso.

(Extracto del del libro Comunicación, cuidado y vida en la diversidad. Una propuesta de formación intercultural que publicaré en los próximos meses)

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Feliz #DiaPuebloGitano

Posted by Dr. Fernando Plaza en 8 abril, 2017

El 8 de abril se celebra el Día Internacional del Pueblo Gitano. Un día de reivindicación de la cultura gitana, de reivindicación por el olvido institucional.

Al colectivo gitano se le sigue viendo como ajeno a nuestra sociedad, como extraños, con nacionalidad española, pero con la misma sensación con la que se ve a colectivos de otras nacionalidades, de hecho, hay estudios en los que se incluyen a los gitanos como si fuera otro grupo nacional diferenciado del autóctono. Autóctonos son, europeos también, pero seguimos sin considerarlos como parte de “los nuestros”. Y lo justificamos con el típico “los gitanos no quieren integrarse”.

Los miramos con la misma mirada etnocéntrica con la que vemos a los que vienen de otros países, porque sigue considerándose que para integrarse hay que abandonar la propia cultura y adoptar “la nuestra”, la occidental, la paya.

A nadie se le escapa que el pueblo gitano es un colectivo culturalmente diferenciado, con sus propias tradiciones y con fuertes valores como el respeto a sus mayores, el orgullo de ser gitanos y de sentirse parte de un grupo o el valor de la familia. (……)

(Extracto del libro de próxima publicación “Comunicación, cuidado y vida en la diversidad. Una propuesta de formación intercultural”).

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“El tren”, un relato corto de #prejuicios que se vencen. #Interculturalidad

Posted by Dr. Fernando Plaza en 26 febrero, 2017

 

Este es el comienzo del capítulo sobre los prejuicios y estereotipos del libro Comunicación, cuidado y vida en la diversidad. Una propuesta de formación intercultural. que publicaré en unos meses.

No temas sino a ti mismo,

no dudes sino de lo que analices superficialmente,

no niegues sin primero reflexionar.

Sepárate de la multitud que opaca tus ideas,

sé tú mismo y piensa por ti mismo,

no te limites.

John Baines (Darío Salas Sommer)

 El tren.

Como todas las mañanas que salía el tren Diurno García Lorca con destino al Sur, la Estación de Barcelona-Sans era un ir y venir de viajeros cargados de maletas y paquetes. Antonia había llegado pronto para evitar el bullicio, un buen rato antes de la salida ya estaba en el compartimento y había tenido tiempo de colocar sus bultos. Desde que su marido se jubiló, siempre esperaban a finales de septiembre para bajar al pueblo y pasar una temporada. Ahora le tocaba hacer el viaje sola, ocho meses antes su marido había muerto.

Antonia era una mujer trabajada, su cara marcada por el paso del tiempo y sus manos deformadas por la artrosis la delataban. Zapatillas negras, medias negras, vestido negro y una toquilla “por si refresca”, el pelo muy corto y el bolso sobre las piernas agarrado con las dos manos, es lo que vio Jesús al llegar al umbral de la puerta del compartimento que compartirían.

Jesús tenía 19 años, con su mochila de montaña y el aspecto del que vuelve a casa después de un mes yendo de tren en tren por Francia. Delgado y alto, con el pelo ondulado quemado por un verano de sol, cordón de cuero al cuello, camiseta vieja con las mangas cortadas, vaqueros cortos con los bajos deshilachados y unas sandalias desgastadas.

Cuando Antonia vio a Jesús se estremeció y no pudo evitar agarrar con más fuerza su bolso, Jesús se dio cuenta, pero evitó cualquier gesto que pudiera incomodar aún más a su inevitable compañera de viaje. Buenos días –dijo, mientras colocaba la mochila en la leja de arriba.

El García Lorca a finales de los 80 era uno de esos trenes con incómodos asientos de escay que paraba continuamente e iba desenganchando vagones con distintos destinos; Málaga, Granada, Almería. Muchísimas horas de viaje, unas 16 que parecían el doble.

Durante la mañana Antonia y Jesús evitaron hablar, se observaban intentando no cruzar sus miradas. Horas eternas mirando a través del ventanal. Ella deseosa de reencontrarse con sus recuerdos de infancia y juventud, con los sabores, los olores que no pudo llevarse a Cataluña. Él impaciente por llegar a su ciudad y poder empezar a contar a sus amigos cada detalle de su aventura.

Ya empezaba a picar el hambre y Antonia se levantó para coger el cesto donde llevaba su comida, el vaivén del viejo tren le hizo tambalearse y Jesús se apresuró a sujetarla para que recuperara el equilibrio. ¿Está usted bien? ¿se ha mareado? Siéntese, no se preocupe yo le bajo el cesto – le dijo-. No es nada, gracias –le respondió Antonia mientras lo miraba con cierta sorpresa.

Minutos después Antonia le ofreció una fruta, que Jesús aceptó después de que tuviera que insistir un par de ocasiones. Poco a poco empezaron a intercambiar gestos, miradas, la comida que llevaban, … empezaron a charlar. Y así pasaron la tarde.

Antonia hablándole de lo difícil que fue abandonar su pueblo cuando se casó y emigró con su marido a Barcelona, como tantos miles de almerienses de la época. “De mi pueblo nos fuimos toda la juventud” –decía. Le contó los problemas de los primeros meses, lo complicado que se hacía cubrir los gastos y poder ahorrar algo para mandarle a su madre. Todo cambió cuando a su marido lo contrataron en la Seat, “a partir de ahí ya todo fue mejor, hemos tenido tres hijos y los tres tienen buenos trabajos en Barcelona”. Orgullosa de su vida, de su familia, de su esfuerzo recompensado.

Jesús, sin embargo, solo hablaba del futuro, de sus planes, de lo que iba a estudiar, de los viajes que haría, de la vida que tenía que construir.

Y entre recuerdos de una y proyectos del otro fueron pasando las horas. Bien entrada la noche, el convoy por fin entró en la estación de Almería.

Primero bajó Jesús con su mochila a la espalda, ya lo estaban esperando, se giró y volvió a estirar los brazos hacia el interior del vagón y sacó el cesto y la vieja maleta de Antonia, la esperó abajo. Se dieron un abrazo y ella a él un beso en la mejilla, de esos de abuela que suenan fuerte, “si pasas por Barcelona no dejes de venir a verme muchacho” –le dijo, mientras ponía en su mano un trozo de papel con sus señas.

La madre de Jesús observaba la escena con atención, cuando se acercó su hijo le preguntó, “¿quién es esa mujer?”. Jesús respondió con una sonrisa, “es Antonia, una amiga”.

estacion-ameria-espacio-de-viasLos prejuicios.

El origen etimológico del término prejuicio viene del latín, procede de la palabra praeiudicium que puede traducirse como “juicio previo”. El prejuicio es la acción y efecto de prejuzgar, juzgar las cosas sin tener conocimiento suficiente o antes de tiempo. Un prejuicio, por lo tanto, es una opinión previa acerca de algo que se conoce poco o mal (RAE, 2014).

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#Inmigracionalismo: Inmigración+sensacionalismo. No más manipulación en las noticias sobre migrantes @REDACOGE

Posted by Dr. Fernando Plaza en 12 enero, 2017

Me hago eco de una muy buena campaña de la Red Acoge destinada, sobre todo, a los y las profesionales del periodismo para que reflexionen sobre el daño que hacen a la convivencia cuando utilizan el sensacionalismo para contar noticias donde las personas protagonistas son migrantes.

El buen periodismo huye del sensacionalismo para ofrecer una información veraz y ajustada a los hechos.

Sin embargo, de forma casi inconsciente, se cuela en las noticias que tratan la inmigración una serie de expresiones y planteamiento que son en sí mismos una forma de sensacionalismo.

A este sensacionalismo en las noticias sobre inmigración, lo llamamos INMIGRACIONALISMO.

1. Sensacionalismo en las noticias sobre la inmigración.
2. Manipulación informativa sobre la inmigración tendente a producir miedo, odio o confusión.

EL inmigracionalismo provoca miedo, odio, violencia.

Puedes ver la campaña completa y más vídeos en el enlace inmigracionalismo.org

 

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Matrimonio con menores, desmontando mitos islamófobos

Posted by Dr. Fernando Plaza en 17 abril, 2016

Vivimos en una sociedad plural, multicultural, en la que muchos prefieren fomentar el odio a la cultura del otro y alimentar mitos falsos que sólo dificultan la convivencia. Yo apuesto por construir una sociedad intercultural, para ello tendremos que trabajar activamente por desmontar los estereotipos erróneos y los falsos mitos. En este artículo publicado en Diario 16 su autor,  M. Laure Rodríguez , desmonta el falso mito de los matrimonios generalizados de niñas en el mundo musulmán.

matrimonio-menores.001-696x522Es recurrente la asociación entre matrimonio de menores con el Islam, como si esa verdad irrefutable validase el rechazo al hecho islámico y en consecuencia la falta de cumplimiento de derechos para la población musulmana en espacios occidentales.

Por activa y por pasiva se reproducen noticias de la menor de 8 años en Yemen que fallece en su noche de bodas, o la recurrente imagen de la masiva celebración de niñas-novias con varones adultos en Palestina. También estos días se reproducía la noticia de la lucha que en Malaui está realizando la jefa del distrito de Dedza, Theresa Kachindamoto para combatir los matrimonios de menores, recordando (indirectamente) una vez más que esta realidad se produce en espacios musulmanes.

Y así, como “allí” se cometen estas barbaridades, “aquí” se señalan con un dedo inquisidor que culpa a las propias musulmanas de estas aberraciones. Las responsabiliza por seguir esa “fe” que permite un acto salvaje sobre el cuerpo de niñas… Como si en este país no existiesen varones que gustasen de consumir sexo con menores. Como si la atrocidad de violar a una menor en una noche de bodas o en la cama de un “burdel” entendiese de fronteras. Como si las comparaciones sirviesen de algo.

Parece que no sirven de mucho las señales que advierten que se trata de bulos que vienen a alimentar los discursos de odio hacia el Islam. En el imaginario colectivo subyace aun la idea errónea que cree que en los países “musulmanes” se permite el matrimonio con menores. Nada más lejos de la realidad.

Si se hace un barrido por las distintas legislaciones de los países miembros de la Organización Islámica de Cooperación (OIC) se puede afirmar sin titubeos que la mayoría de las distintas jurisprudencias protegen a las menores de edad. Así ocurre en el 71% de estos países en los que se regulan las uniones a partir de los 18 años. En 24 economías la edad para que las mujeres puedan contraer matrimonio está fijada en 18 años. Este es el caso de Malaui. Para Argelia son 19 años y 20 en Burkina Faso. En ocho países la edad mínima legal para las mujeres se establece en 21 años. En todos ellos varones y mujeres tienen fijada la misma edad mínima para casarse, salvo en Bangladesh que fija en 21 años para el varón y 18 para la mujer.

En 11 países se permite la unión con mujeres menores de 18 años. Irán es el país que marca la edad más baja, con 13 años. En 4 países se legaliza el matrimonio de mujeres con 15 años, mientras que en 4 se señala en 16 años y 17 en otros dos. En tres economías no se mencionan en las legislaciones la edad mínima para contraer matrimonio, estos son Sudán, Arabia Saudí y Líbano.

Dicho de otro modo. Queda demostrado que en la mayor parte de los países musulmanes las mujeres pueden casarse legalmente a partir de los 18 años, no antes. O que en 6 países se llega hasta los 16 años, como en el caso español que desde el año pasado se subió la edad mínima legal para contraer nupcias de 14 a 16. Aunque tener fijada una edad mínima no es sinónimo de que en la práctica sea un fenómeno generalizado, sino que busca proteger a las niñas de costumbres locales, aunque sean excepciones en el conjunto de la sociedad.

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Reseña del Libro “Cuidando a pacientes #Musulmanes” en Index @fundacionindex #enfermeria #interculturalidad

Posted by Dr. Fernando Plaza en 25 marzo, 2016

Buceando en Internet me he encontrado esta reseña de Paloma Calero Martín de Villodres de mi libro “Cuidando a pacientes musulmanes. Las fronteras de la Enfermería en la comunicación intercultural” en la revista INDEX de Enfermería. Me ha gustado, así que la comparto con vosotras y vosotros. Por cierto, el libro en el que estoy trabajando hora está ya muy avanzado.

libroLa tendencia natural de los pueblos consiste en mantener su régimen de identidades basadas en la cultura, la antropología, la etnología y la Historia, siendo normal y lógico que así sea, surgiendo intercambios culturales armoniosos y enriquecedores entre ellas. Pero cuando se introducen elementos de una civilización contradictoria en el seno de otra, se abre el camino al conflicto.
Desde hace varios años el incremento de los inmigrantes en nuestro país representa un gran desafío en la mediación intercultural. La adaptación de las instituciones y los profesionales al entorno multicultural (hospitales, escuelas, judicatura, etc.) es uno de los campos de mayor desarrollo práctico en las formas de intermediación cultural.
La sociedad española debería pararse a recordar y recapacitar sobre su propia experiencia, donde el rechazo sufrido en los lugares de destino es imitado ahora por nosotros. Los cuidados culturales en enfermería consisten en la integración efectiva de los antecedentes etnoculturales del paciente y sus tradiciones y los procesos basados en la disciplina enfermera.
Este libro es una monografía basada en la relación interpersonal que se crea con la relación profesional, entre la propia experiencia enfermera del autor con los pacientes musulmanes en la provincia de Almería; en qué medida esta relación está alterada, condicionada o distorsionada cuando el paciente al que se cuida pertenece a un grupo cultural, étnico, religioso o social diferente. El autor mantiene en todo momento la objetividad necesaria para hacer de este escrito un riguroso estudio. Afirma de forma satisfactoria que los prejuicios de los profesionales no afectan a la buena praxis enfermera.
Este libro puede servir para comprender y ayudar a fomentar la relación con los inmigrantes, tratando de solventar los problemas y dificultades que se plantean con el fin de afrontar con éxito el desafío de la sanidad para el siglo XXI. Se divide en dos partes claramente diferenciadas, por un lado expone el tema para intentar, con éxito, situar el estudio, acercándonos a los modelos, teorías, conceptos y estudios más destacados en la relación con enfermería, y por otro lado se realizan 32 entrevistas en profundidad, garantizando la representatividad de los centros hospitalarios y sus profesionales; metodología cualitativa y más específicamente la Teoría Fundamentada para acercarse a las experiencias, vivencias, creencias y relaciones humanas cuando se investiga en el campo de la salud.
Un enriquecimiento cultural podría darse debido al intercambio de ideas, conocimientos y costumbres con la llegada de los inmigrantes, porque quien opina lo contrario o piensan que lo único que traen es enfermedades y vienen a aprovecharse de nuestros “beneficios” como país más desarrollado, no creo que sepan apreciar algo tan importante como es conocer otras culturas, probar otros sabores y ver otras costumbres.
Este libro nos hace reflexionar y plantearnos sobre si hemos adquirido o no la profesionalización de los cuidados, las fortalezas, las debilidades y recomendaciones para la práctica basadas en las entrevistas con los informantes. Desarrollar en los profesionales en salud los conocimientos, habilidades y actitudes hará necesaria una buena formación continua en competencia comunicativa intercultural. Este estudio bien puede ser resumido en palabras del autor como “los trabajadores de la Sanidad Pública no podemos elegir a quién atendemos y, en su mayor parte, los inmigrantes tampoco eligen dónde quieren ser atendidos así que, tanto unos como otros, estamos condenados al entendimiento”.

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¿Quieres acabar con los rumores? ¡Deja de ser tolerante! #Respeto @stoprumores

Posted by Dr. Fernando Plaza en 27 octubre, 2015

Artículo de Andalucía Acoge sobre su interesante Campaña “Stop Rumores” para luchar contra los prejuicios y estereotipos sociales sobre las personas migrantes. Publicado en el Blog de El País

ANDALUCÍA ACOGE / STOP RUMORES

Hace ahora justo un año que en Andalucía Acoge presentamos públicamente el proyecto Stop Rumores, aunque realmente parece que ha sido más tiempo por la intensidad y el volumen de los acontecimientos que se han sucedido en este periodo. A pesar de todo, podríamos decir que Stop Rumores es como un iceberg del que solo se ha hecho visible una pequeña parte de todo el trabajo generado.

Desde el principio hemos manifestado que esta estrategia nacía para hacer frente a los rumores que afectaban a la convivencia, especialmente en relación a la población inmigrante, pero que el objetivo final era hacer frente a la rumorología dañina en general, sea cual sea el colectivo al que afecte. Las herramientas de comunicación interpersonal que ofrecemos pueden ser utilizadas en multitud de circunstancias de la vida cotidiana, y si somos capaces de integrarlas en nuestro día a día, tendremos muchas más probabilidades de contribuir a la mejora de la convivencia de todas las personas. En este vídeo te damos algunas pistas de cuáles son las “armas” esenciales de un Agente Anti-Rumor:

Por supuesto no es fácil llevar esta tarea a buen puerto. La labor de un Agente Anti-rumor exige esfuerzo, compromiso, y sobre todo, no desanimarse cuando las cosas no salen como queremos. ¿Cuántas veces hemos intentado desmontar prejuicios mientras estamos con nuestros amigos o nuestra familia, sintiendo la frustrante sensación de que nuestro mensaje no está siendo escuchado o entendido? No hay que preocuparse, es algo absolutamente normal, y además, no se trata de convencer a nadie, sino de sembrar la semilla de la duda en personas con planteamientos aparentemente inamovibles. El trabajo del Agente implica una carrera de fondo, una estrategia a largo plazo para tratar de poner un granito de arena en la construcción de una sociedad más igualitaria, pero también más crítica y reflexiva. Con datos objetivos, contrastados y veraces en la mano.

Y precisamente ahí es donde hemos encontrado una de las mayores dificultades, ya que en ocasiones hemos tenido que hacer auténticas piruetas para recabar datos estadísticos de las administraciones. Resulta llamativo y sorprendente que desde las instituciones que nos gobiernan no posean datos actualizados que cualquier empresa o entidad social medianamente desarrollada posee como indicadores de su gestión y como elemento básico para establecer estrategias futuras.

En cualquier caso, con todos esos datos usados para desmentir ciertas creencias negativas en torno a la población inmigrante, no pretendemos validar o legitimar el hecho migratorio en sí. Si fuesen otras las cifras, seguiría existiendo el mismo derecho a migrar, por otra parte recogido en el artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Y ahí entramos en un aspecto fundamental de la filosofía que subyace tras este proyecto. La convivencia entre personas de diferente cultura, origen, religión, orientación sexual o, por decir algo, color de pantalón, sólo debe regirse por una máxima: el respeto.

Estamos acostumbrados a oír que debemos ser tolerantes con los demás, pero la palabra “tolerancia” tiene un connotación que supone cierta superioridad o paternalismo hacia lo tolerado, como si implicase soportar una carga y mantener un equilibrio que en cualquier momento puede romperse. Si de verdad queremos acabar con los prejuicios y los estereotipos negativos tenemos que aprender a respetar, sin victimizar unas partes ni señalar acusadoramente a otras. El respeto del que hablamos huye de las concepciones simplistas y demagógicas, y sirve para tratar de empatizar con todas las perspectivas, buscando el diálogo sereno y un intercambio reflexivo y responsable en el que todos y todas tengamos el derecho a expresar nuestra opinión.

En este primer año de vida han sido casi quinientas las personas que se han formado como Agentes Anti-rumor,  y más de 3.000 las que han participado en los encuentros que hemos realizado por toda Andalucía y Melilla. Igualmente, hemos reforzado la red con 85 entidades públicas y privadas adheridas a la Agencia. Sin embargo, no queremos abundar demasiado en el aspecto numérico, ya que si alguna persona está interesada puede ver todas las cifras en la web de Stop Rumores (www.stoprumores.com).

Aún queda muchísimo por hacer, y nuestro deseo es formar un batallón de Agentes Anti-Rumor que continúen sosteniendo esta iniciativa, contribuyendo a que su entorno se cuestione tantos comentarios y habladurías sin certezas que nos rodean cada día. Sabemos que es un trabajo arduo, y que no es posible lograr un cambio social de tanta magnitud como el que nos gustaría con los mimbres de que disponemos, ya que aunque inicialmente el proyecto fue apoyado por las administraciones públicas, actualmente está financiado exclusivamente por Andalucía Acoge. Pero aun así, no cejaremos en nuestro empeño de cuestionar el racismo de “baja intensidad” al que nos enfrentamos continuamente, fomentar la sensibilización y apoyar la interacción positiva entre las personas en un contexto culturalmente heterogéneo. Dejemos de ser tolerantes y participemos activamente en la construcción de una sociedad basada en el respeto y la aceptación de la diversidad. Convirtámonos en Agentes Anti-Rumor.

Más información de Stop Rumores en Migrados:

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@stoprumores Ciudadanía activa frente a los estereotipos negativos sobre población inmigrante

Posted by Dr. Fernando Plaza en 27 septiembre, 2014

Desde Enfermería Intercultural queremos colaborar en la difusión de la Campaña Stop Rumores, una interesantísima iniciativa para luchar contra los estereotipos hacia la población migrante en Andalucía. En el 2012 ya nos hicimos eco de otra campaña similar que se desarrollaba en el Pais Vasco llamada Frena el rumor.

ignorantes

La Federación Andalucía Acoge y las entidades que la conforman han asumido el reto de poner en marcha el proyecto Stop Rumores. Una iniciativa que promueve la creación de una Agencia Antirumor, cuyo objetivo es combatir los rumores negativos e inciertos que dificultan la convivencia en la diversidad en nuestros entornos más cercanos.

PINCHA EN EL ENLACE DE STOP RUMORES Y DIFUNDE

Con la financiación del Ministerio de Empleo y Seguridad Social y del Fondo Europeo para la Integración, Andalucía Acoge busca con este proyecto promover una ciudadanía activa formada e informada para combatir rumores.

Ciudades como Barcelona, Getxo, Fuenlabrada, Castellón, Sabadell o el Cabildo de Tenerife cuentan ya con proyectos similares con buenos resultados. Así, la colaboración conjunta de sus ciudadanos y ciudadanas y las administraciones locales, está permitiendo una transformación activa de los falsos rumores y estereotipos que dificultan la convivencia.

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