Enfermería Intercultural

Una apuesta por la Interculturalidad en el campo de la Salud

TOD@S SOMOS DIFERENTES… O NO #Interculturalidad

Posted by Dr. Fernando Plaza en 6 febrero, 2016

Nuestros iguales varían según el criterio que defina esa igualdad, dicho de otro modo; será diferente a ti aquel que tú decidas que lo sea. ¿O quizás son otros los que quieren que veamos tan diferentes a nuestros iguales? ¿Tan enemigos?

Safari.

Astrid viajaba por primera vez a África, después de una vida de trabajo como funcionaria del Gobierno del Estado de Baviera, atrás quedaron décadas repartiendo su vida entre la oficina y el cuidado de sus dos hijos. Y le salió bien, Marc y Erna ya tomaron sus propios caminos.

            Por fin tenía el tiempo –y el dinero- suficiente para cumplir un sueño; viajar al paraíso de los animales en libertad, como anunciaba el folleto de “Safari de Lujo por el Norte de Tanzania”, siete días para disfrutar de lo más turístico del país; el Parque Nacional del Lago Manyara, el Parque Nacional del Serengeti, el impresionante cráter Ngorongoro y el Masái Mara en Kenia. Y todo ello, descansando al acabar el día entre las sábanas de seda de exclusivos resorts como el Arusha Coffe Lodge.

            El quinto día ya se notaba el cansancio acumulado por tanta aventura, amaneció un día especialmente caluroso y húmedo. De buena mañana, Astrid, como el resto de viajeros iniciaron el camino hacia el Serengeti en vehículos todoterreno. Ya de vuelta, por la tarde, pararon al lado del camino, junto a unas chozas para estirar las piernas.

            Astrid se sentó debajo de uno de los escasos árboles buscando una sombra, estaba extenuada, sudorosa, se sentía pegajosa y sucia del polvo del camino. Dejó reposar la cabeza en el tronco que tenía a su espalda y vio al otro lado del camino, sentada junto a una pequeña choza, a una mujer delgada, muy delgada, una mujer negra con el pelo casi rapado y vistiendo una colorida ropa como es común entre las mujeres de la tribu Hadza, llevaba en brazos un bebé de apenas  cuatro semanas.

            Aquella mujer estaba centrada en su bebé; mirándolo, acariciándolo,…intentando amamantarlo, exprimiendo sus secos pechos, ansiando proteger a su hijo del insufrible calor. Astrid se quedó abstraída contemplando a esa mujer negra, delgada, africana, pobre,… a esa madre que miraba a su bebé con amor, con ese amor que solo es capaz de ofrecer una madre. Y le envolvieron sensaciones y sentimientos que llevaba décadas sin sentir; cuando era ella la que miraba, acariciaba, amamantaba,… y envuelta en esos recuerdos, esa madre; occidental, blanca, acomodada,… se sintió en paz, una paz casi olvidada. Hermanada con esa otra madre; africana, negra, pobre,… Ella sintió que la maternidad las igualaba, que había un lazo que las unía. Hacía décadas –ahora-; su deseo compartido fue –es- alimentar, proteger, cuidar a sus hijos. Astrid se sintió agradecida a esa otra madre por haberle devuelto esas sensaciones, esos sentimientos, esos recuerdos olvidados. No se acercó, no le habló, solo siguió mirándola, haciendo suyas las caricias y los cuidados de aquella mujer Hadza a su bebé.

            Y se preguntó cómo podía sentirse tan cercana a una mujer tan diferente… ¿O quizás no lo era tanto?

     masai_jpg        Esta historia que, si bien es fruto de mi imaginación, perfectamente podía ser una historia real de cualquier mujer u hombre, que en una determinada circunstancia se identifica con la realidad de otra o se siente cercana de aquella que en apariencia difiere totalmente, quiere reflejar lo semejantes que somos al resto de personas con las que compartimos este mundo.

Cuando queremos sentirnos diferentes a otra persona resaltamos aquellos detalles que no compartimos, tendiendo a magnificar esas diferencias. Por lo general, destacando que esas diferencias nos hacen mejores porque no somos como “ellos”. En determinados casos, esas diferencias incluso nos pueden servir de justificación -coartada- para el desprecio o la discriminación. Sin embargo, cuando queremos asemejarnos a otros empequeñecemos lo que nos diferencia, le quitamos importancia y resaltamos lo que nos iguala.

Con demasiada frecuencia, para alimentar el sentimiento de pertenencia a un grupo necesitamos despreciar a aquellos que no pertenecen a él, esto nos hace sentir especiales, exclusivos,… y ante el resto nos hace ser “merecedores” de formar parte de ese colectivo. Al final la necesidad egoísta de sentirse parte de algo nos puede convertir en personas que excluyen y discriminan, en muchos casos, incluso sin ser conscientes de ello.

Una respuesta to “TOD@S SOMOS DIFERENTES… O NO #Interculturalidad”

  1. 7 said

    Reblogueó esto en Raciozinando.

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