Enfermería Intercultural

Una apuesta por la Interculturalidad en el campo de la Salud

“Los esclavos del tomate”: Condiciones de vida y trabajo de trabajadores migrantes en la agricultura europea.

Posted by Dr. Fernando Plaza en 8 septiembre, 2011

Trabajo de Ecologist titulado Scandal of the ‘tomato slaves’ harvesting crop exported to UK que refleja la situación de trabajadores migrantes en el campo italiano, similares a las de otras zonas de Europa, sobre todo en el Sur. Allí a campo abierto, en otras zonas bajo plástico se repiten las mismas circunstancias para “los esclavos del tomate”.

Por toda Italia un ejército invisible de trabajadores migrantes cosecha los tomates destinados para nuestros platos. Sueldos miserables, viviendo en chabolas, organizaciones sanitarias han descrito estas condiciones de vida como las de “infierno”. Andrew Wasley realizó este informe en Basilicata, Sur de Italia.

En una zona de cultivo a las afueras de la ciudad de Venosa, en Basilicata, al sur de Italia, a lo largo de un camino pedregoso, a quince minutos a pie de la carretera más cercana encontramos una serie de casas agrícolas casi en ruinas. Restos podridos de verduras, plásticos, rodeados por signos de pobreza – basura, garrafas de fertilizantes abandonadas, ropa tendida en las ventanas, perros mugrientos que vagan por la zona – viendo este entorno nos parece imposible que alguien pueda vivir aquí.
Varios cientos de trabajadores migrantes llegan a punto para la cosecha del tomate en una región de abundancia. Cada mes de agosto, miles de migrantes, como nómadas, en su mayoría procedentes de África, algunos de Europa del Este, descienden al sur de Italia para recoger tomates que serán procesados y exportados a través de Europa – incluyendo al Reino Unido – y acabarán vendiéndose en latas como salsa para pastas , purés o patatas, o se utilizará como ingrediente en otros productos alimenticios.
Sin embargo, una investigación de Ecologist ha revelado cómo este lucrativo negocio se acompaña por la explotación y el abuso a los trabajadores – algunos de ellos inmigrantes indocumentados – quienes son obligados a trabajar hasta 14 horas al día recogiendo tomates en unas duras condiciones con un salario mísero, con frecuencia bajo el control de una red de jefes de bandas que les cobran de forma excesiva por el transporte, alojamiento, alimentación y otros “servicios”. Los que se quejen saben que quedan expuestos a la violencia y la intimidación.
Los trabajadores con frecuencia viven en unas condiciones de miseria extrema: su techo es a menudo casas en ruinas, sin agua potable, sin aseos… Hasta treinta personas se pueden hacinar en una casa, casas sucias, insalubres y de una sola planta. Las condiciones sanitarias son deplorables y el contacto con el mundo exterior mínimo.
Son tan malas las condiciones de vida y de trabajo que padecen los inmigrantes que los activistas los han calificado como los “esclavos del tomate de Europa”.
La mayoría busca el empleo precario con el fin de enviar dinero a su pais a su familia, pero se encuentran atrapados en una espiral brutal de pobreza y explotación. No se llega a ganar lo suficiente para subsistir y poder enviar dinero – o pagar por un vuelo fuera de Europa – los trabajadores quedan atrapados y se ven obligados a buscar otros trabajos con condiciones similares, con salarios bajos y agotador trabajo de recolección de naranjas, limones, aceitunas o las fresas con el fin de sobrevivir.
Grupos de derechos humanos y sindicatos dicen que hasta 50.000 trabajadores migrantes podrían verse afectados, trabajando en las regiones agrícolas de Puglia, Basilicata y Campania, entre otras. La cifra podría ser mucho mayor, ya que muchos inmigrantes entran al país de manera irregular.
Las condiciones son tan malas que Médicos Sin Fronteras (MSF) – más comunmente asociados con la provisión de asistencia médica en zonas de conflicto – en los últimos años ha enviado clínicas móviles para tratar a los migrantes en algunas áreas y ha emititido un duro informe que describe las experiencias de los trabajadores como un verdadero infierno.
El sufrimiento y la miseria.
Los que viven en la primera casa que visitó el periodista de Ecologist no quería hablar. Había habido rumores de que venían cámaras de televisión y se impuso el temor de que las “autoridades” pudieran llegar a hacer inspecciones. Un hombre se niega a levantar la vista mientras destripar el cadáver de un animal desconocido, que está colgado del techo de la choza.
Más abajo en la pista hay otra casa casi idéntica en construcción. Una docena de jóvenes africanos se reunen alrededor, algunos fumando, algunos descansando en el calor sofocante italiano. Estos chicos si quieren hablar: esta casa es el “hogar” a quince inmigrantes en la actualidad, la mayor parte de África Occidental – países como Costa de Marfil, Burkina Faso y Ghana.
No hay agua corriente ni electricidad. Los hombres duermen sobre colchones en el suelo de piedra. Los trabajadores cocinan, lavan y hacen sus necesidades al aire libre (no hay baños aquí, uno de ellos estaba en cuclillas a pocos metros de la casa). La cosecha de tomate comienza a finales de agosto, en Basilicata, entonces, a estos hombres se les unirán en la casa hasta quince trabajadores más. Dicen que va a estar tan hacinados que algunos tendrán que dormir a la intemperie.
Los hombres nos cuentan que están aquí por una cosa: trabajar. Algunos llevan en Italia varios meses, algunos desde hace varios años. La mayoría no tenía idea de cuándo – ni cómo – van a volver a casa. Cuando no trabajan en el tomate están recogiendo naranjas o cualquier otra fruta, o podrían volver a Nápoles, donde gran parte de la fuerza de trabajo itinerante de Italia vive cuando no está activa la cosecha. Algunos migrantes mendigar en las calles de la ciudad.
Al preguntarles si esto es lo que esperaban encontrar cuando partieron hacia Europa uno de los trabajadores, José, el de Ghana, nos dice: “No es lo que esperábamos encontrar, qué importa, sino lo que encontramos…”, señalando a los alrededores.
Otro migrante, Armel, de Burkina Fasa, dice que no es fácil poder enviar dinero a casa ya que los salarios son muy bajos y tienen que comprar alimentos. “Cada cosecha es lo mismo, la cosecha de naranja es aún peor … hay demasiada gente para tan poco trabajo disponible”.
Daniel, también de Burkina Fasa, nos dice que una vez que cuando empiece la cosecha esperan trabajar entre diez y doce horas al día en los campos, recogiendo con la mano, cargando cajas,… El trabajo es arduo, repetitivo y duro. La temperatura puede alcanzar los 40 grados C.
Los contratos son inexistentes para la mayoría de los recolectores de tomate. A los migrantes se paga en un sistema a destajo según la cantidad de tomates cosechados. Aunque puede variar de un lugar a otro, Daniel, Armel y José pueden llegar a ganar entre 20 y 30 €uros por día, en función del número de cajas de recogida.
“Pero sólo hay suficiente trabajo durante tres días por semana”, dice Daniel. “Esto significa, en la práctica, que algunos trabajadores aquí no podrán ganar más de 50 €uros por semana.
MSF ha informado que muchos trabajadores migrantes empleados en el tomate del sur de Italia y en las cosechas de cítricos que han necesitado atención sanitaria no han acudido a los servicios sanitarios, para los irregulares en Italia, ha sido mayor el miedo a ser denunciados y expulsados que sus necesidades de Salud. Esta organización ha documentado los patrones perturbadores de la mala salud los trabajadores migrantes; incluyen problemas en la piel, enfermedades respiratorias y gastrointestinales, fue tan alarmante la situación detectada que están trabajando con clínicas móviles de salud y otra asistencia humanitaria a los trabajadores en varias regiones, incluida la Basilicata.
Mantener bajos costes
Pocos productores italianos de tomate admiten el empleo de los trabajadores migrantes a pesar de ser un “secreto a voces”. Los trabajadores migrantes que utilizan son el 80% África y el resto de Europa del Este – Los italianos al parecer no quieren hacer el trabajo.
Lagana, que cultiva hasta 900 toneladas de tomates cada temporada, algunos de los cuales se suministran a las empresas de transformación para la exportación y venta de tomates enlatados en el extranjero, dice que es un imperativo económico para mantener los costos, incluyendo costos de mano de obra, por: “El precio que tenemos ahora en 2011 es el mismo que hace 30 años, pero los costes de la producción han aumentado”.
Un agricultor subraya que los productores de tomate están bajo una gran presión; las semillas, los sistemas de riego, los fertilizantes, los pesticidas y la cosecha, todo se tiene que paga por adelantado y los precios pagados por la industria alimentaria son demasiado bajos. Cada año, el precio de una tonelada de tomates se fija por los representantes de la industria alimentaria y las organizaciones de productores locales, dice. Estas organizaciones regionales, cooperativas de las que la mayoría de los productores son miembros, se reunen con las empresas procesadoras para establecer un acuerdo y aceptar los precios de la temporada. Los precios de venta son cada vez más bajos, Italia se enfrenta a la dura competencia de otras naciones en crecimiento, como China, para mantener los precios competitivos y esta presión se traslada hacia abajo a los productores agrícolas.
La cosecha mecánica.
Los tomates – y los tomates transformados, en particular – son un gran negocio en Italia: el país produce un máximo de 4 millones de toneladas cada año con el 90% destinado a la transformación. Las exportaciones de tomate en conserva se estima en más de 900 millones en 2008. El país es responsable de alrededor del 75% de las exportaciones mundiales de tomate enlatado. Gran Bretaña es el mayor importador de tomates en conserva en el mundo.
El comercio está dominado por un puñado de grandes empresas. Los principales proveedores niegan toda implicación en el escándalo de los trabajadores migrantes.
Video and photographs: A migrants’ journey by Michele Palazzi & Alessandro Penso
*The names of all workers and farmers have been changed to protect their identity
http://www.osservatoriomigrantibasilicata.it/
http://www.flai.it/
http://www.stopcaporalato.it/

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