Enfermería Intercultural

Una apuesta por la Interculturalidad en el campo de la Salud

Historia de un extranjero. Experiencia de un inmigante rifeño sin papeles.

Posted by Dr. Fernando Plaza en 20 julio, 2011

La globalización económica está provocando que decenas de miles de personas se vean forzadas a salir de sus países huyendo de la pobreza extrema, etc. Se juegan la vida buscando vivir con dignidad. Los extranjeros residentes en España representan el ocho por ciento de la población . En Andalucía conviven con los andaluces unos 420.000. En la provincia de Almería hay unos 50.000 extranjeros afiliados a la Seguridad Social y se calcula que otros 40.000 no tienen permiso de residencia. Almería es elegida por miles de inmigrantes como puerta de entrada al “mundo rico”. En la provincia de Almería más de un 60% proceden de Marruecos.
Movernos con grandes números, estadísticas puede hacer que nos olvidemos que en cada una de estas cifras la conforman historias personales únicas. A través de la historia de vida de uno de ellos pretendemos acercarnos a una de esas realidades para intentar entender sus sensaciones y sus sentimientos. Esta es la historia de un extranjero, como otras muchas historias de otros muchos extranjeros, historia de una persona que, como otras muchas personas, nació en otro lugar y viene a nuestra tierra con sus ilusiones, sus sueños y sus esperanzas. Es la historia de un rifeño que, tras varios intentos, consiguió llegar a las nuestras costas hace dos años.
Artículo publicado en la Revista Index de Enfermería. 2006; 55: 59-62.
Vivimos en un mundo globalizado, en los últimos veinte años se han dado grandes transformaciones en el modelo económico que rige las relaciones entre los distintos países y pueblos. Estas transformaciones están trayendo consigo importantes cambios que requieren formas nuevas de manejar y resolver los conflictos. Dentro de estos grandes cambios está la globalización, entendida como modelo económico que da libertad de movimiento al capital internacional para buscar el máximo de beneficio económico mientras limita cada vez más la libre circulación de personas.

La globalización económica está provocando que en la actualidad:
– 40 millones de personas mueran de hambre al año en el mundo.
– 1.300 millones de personas vivan con menos de un euro al día.
– Más de 100 millones de personas se desplacen anualmente desde sus lugares de origen para poder sobrevivir.
– El 80% de la población del mundo tiene que disputarse menos del 20% de sus recursos y en el lado contrario menos de un 20% de la población posee más del 80% de la riqueza según el Informe de las Naciones Unidas de 2004 (1).
Los movimientos migratorios se producen como consecuencia de la injusta distribución de la riqueza en el planeta. El inmigrante se ve forzado a salir de su entorno empujado por la necesidad de mejorar su vida y la de los suyos al negárseles un futuro en su lugar de origen. La pobreza extrema, la represión política, las guerras, la escasa posibilidad de encontrar trabajo, vivir sin un mañana posible hace que se juegue la vida buscando un país que le acoja y donde pueda vivir con dignidad.
En las costas andaluzas, a bordo de las llamadas “pateras de la muerte”, decenas de miles de personas provenientes del continente africano arriesgan su vida en el intento de pasar el Estrecho de Gibraltar para llegar a Europa, en los últimos años han muerto más de 6000.
Los extranjeros residentes en España son ya 3,5 millones y representan el ocho por ciento de la población española, que alcanza los 43.700.000 habitantes, según las últimas cifras del padrón municipal a 1 de enero de 2005, que demuestran el continuo ritmo de crecimiento de la cifra de extranjeros, se comprueba que había 3.050.000 extranjeros empadronados y 1.977.000 con tarjeta de residencia, lo que arrojaría el dato de más de un millón de irregulares, aunque también hay que tener en cuenta que muchos serán europeos comunitarios. Los ecuatorianos son los más numerosos, seguidos por marroquíes y colombianos. Destaca el incremento de los rumanos (2).
En Andalucía conviven con los andaluces el 15% de total de extranjeros, unos 450.000. En la provincia de Almería hay unos 50.000 extranjeros afiliados a la Seguridad Social y se calcula que otros 40.000 no tienen permiso de residencia. Nuestro papel de frontera sur de Europa, hace que Almería sea elegida por miles de inmigrantes como puerta de entrada al “mundo rico”. De los extranjeros que viven en la provincia de Almería más de un 60% proceden de Marruecos (2).
Movernos con grandes números, porcentajes, estadísticas puede hacer que nos olvidemos que cada una de estas cifras la conforman historias personales únicas. Nos hemos marcado como objetivo de este estudio tratar de acercarnos a una de esas vidas para intentar entender sus sensaciones y sus sentimientos.
Esta es la historia de un extranjero, como otras muchas historias de otros muchos extranjeros, historia de una persona que, como otras muchas personas, nació en otro lugar y vino a nuestra tierra con sus ilusiones, sus sueños, sus inquietudes y sus esperanzas.

Participante y métodos.

Para este estudio se ha utilizado un método biográfico, una historia de vida. A través de este método podremos conocer las opiniones, situaciones y significados personales del individuo estudiado para comprenderlos con más claridad.
La unidad de análisis es el individuo, un solo informante clave que, por sus características, será quién aporte la información relevante, centrada en sus percepciones ante la experiencia vivida y que aún vive.
El contacto con el informante. La entrevista.
Meses después al viaje de uno de los autores de este artículo a una zona rural de Alhucemas tras sufrir un seísmo en febrero del 2004, charlando con un grupo de personas pertenecientes a la Plataforma Almeriense Iguales en Derechos, un joven inmigrante le mencionó que él era esa zona, esa casualidad hizo la conversación de aquel día hizo que nos interesáramos en indagar en la vida de este joven. En dos ocasiones nos entrevistamos con nuestro informante durante casi dos horas frente al té verde de la pausada conversación, no necesitamos más, ya que el entrevistado no paraba de darnos información, se notaba que se sentía relajado hablando de su vida y, en cierto modo, estaba convencido de que los datos que nos aportaban en la entrevista serviría de alguna manera a mejorar la situación de sus compañeros inmigrantes.
El procedimiento de análisis seguido en esta investigación es narrativo, con la finalidad de conocer las motivaciones que mueven a la emigración, las consecuencias que el abandono de su entorno tiene en la vida del informante y los cambios que se producen a partir de la entrada en el país de destino.

Es la Historia de un extranjero llamado Rachid.

¿Quién es Rachid?
Rachid es de una zona rural del Rif, a unos 20 kilómetros de Alhucemas, en el Norte de África, a sólo 50 kilómetros de Andalucía. El paisaje en esta zona es inquietantemente similar al de Almería, al desierto de Tabernas o a los campos de Nijar; pitas, chumberas, montes áridos con matorral. Lo que hace pensar en lo circunstancial de haber nacido a uno u otro lado del Mediterráneo.
De sus seis hermanos él es el varón de más edad, ahora tiene 24 años, desde pequeño su sueño siempre ha sido el de poder llegar a Europa, un “paraíso” permanente en la televisión. Su abuelo siempre le ha contado historias sobre España, de cómo era el Rif cuando era protectorado español y le ha ido enseñando el poco español que recuerda de aquella época.

Motivaciones para la emigración.
Rachid siempre ha sabido que en su pueblo no hay futuro, que si quiere casarse y formar una familia tiene que emigrar, porque las jóvenes de su Dahoar (su pueblo) esperan a que vuelvan los que han emigrado a por ellas, para casarse y que las saquen de allí. Rachid sabe que su misión como hijo de mayor edad es la de llegar a Europa para conseguir mantener a su familia. Las esperanzas y, en cierto modo, las vidas de todos dependen de él.

Su experiencia en la patera.
En cuanto tuvo edad suficiente y posibilidad intentó cruzar el Estrecho, si fallaba, lo volvería a intentar tantas veces como fueran necesarias porque él tenía claro que a España tenía que llegar. Tres intentos ha necesitado para conseguirlo:
– Febrero de 2000. La primera vez, con 19 años, incluso tocó la arena de una playa granadina pero la Guardia Civil los esperaba, los detuvieron y en menos de dos días ya estaba de vuelta en su pueblo, después de ser entregados a la Gendarmería de Alhucemas por la Guardia Civil quienes les tomaron los nombres y los dejaron en libertad. Con la tristeza de sentir que había defraudado a su familia.
– Abril de 2001. En poco más de un año lo intentó por segunda vez, un error del patrón de la patera hizo que estuvieran perdidos en alta mar más de 30 horas hasta que un pesquero los encontró; volví a fracasar, nos dijo. Tuvieron que pasar dos años para que Rachid pudiera superar el naufragio del anterior intento, se sobrepusiera el pánico y se armara de valor para volver a echarse al mar en una vieja patera de madera, siempre sobrecargada.
– Fue en octubre de 2003; todo salió bien, la mar estaba tranquila, la luna nueva, la noche oscura y nadie los esperaba. Estaba temblando, cuanto más nos acercábamos a la playa los temblores eran más intensos y eléctricos; no sé si por los nervios, por la emoción, por el miedo o simplemente porque llevábamos toda la noche en la mar y el frío y la humedad nos helaba hasta el alma. Todavía quedaban unos 15 o 20 metros para llegar a la playa y la gente empezó a saltar al agua, me asusté, pensé que nos habían descubierto, enseguida comprendí que era la impaciencia por querer tocar cuanto antes un sueño. Conseguimos llegar a la playa, cuando pisé tierra sentí más miedo que en alta mar, esta vez saldría bien, nos alejamos lo más rápido que pudimos de allí.

Ya estaba en España, su destino fue El Ejido, Almería, allí viven algunos amigos de su pueblo, le han dicho que hay trabajo y, para empezar, tendrá un lugar donde dormir; un cortijo medio en ruinas en el que los agujeros del techo están tapados con deshechos de plástico de los invernaderos.
Sólo un 25% de los inmigrantes que viven en zonas rurales de Almería lo hacen en el casco urbano, el resto lo hace en viviendas abandonadas; cortijos en ruinas, almacenes. El 55% carece de agua potable, el 57% de sanitarios o aseos, el 31% de electricidad (3).

Su experiencia en un Hospital español.
En enero de 2004, el frío y las malas condiciones de su alojamiento hicieron que Rachid enfermara con una neumonía, tuvo que ser hospitalizado, en total fueron diez días de hospital. Lo que más nos interesó conocer acerca de su ingreso era cómo se sentía con el trato que recibía del personal sanitario. Sobre todo del personal de enfermería.
De lo que nos contó del periodo de hospitalización, algunas de las situaciones y relaciones creemos que merece la pena reproducirlas:
– Desde el primer día tuvo una dieta sin carne de cerdo, lo cual no le molestó, lo que le llamó la atención es que nadie le preguntara si es musulmán o no; dieron por hecho que si tiene rasgos árabes es musulmán.
– Nos cuenta; El personal hablaba de mí como si no estuviera delante. Daban explicaciones sobre mi vida sin preguntarme. Se refiere a que oía comentarios del personal sobre su vida reproduciendo los típicos prejuicios; éste es un muerto de hambre, éste ha venido aquí a que le demos de comer, algo malo habrá hecho en su país cuando ha salido corriendo. No existía comunicación entre el personal y él pese a que habla español.
– En los diez días nadie me llamó por mi nombre. En una ocasión escucho que cuando se referían a él decían “el moro de la 12”.
– Me hablaban como si fuera un niño pequeño o tonto. Quizás por la creencia de los autóctonos de que la cultura de la población inmigrada es atrasada, se parte del desprecio a su cultura y costumbres, al menospreciar la cultura y a la persona se llega a creer que los inmigrantes, por el hecho de ser extranjeros tienen un menor nivel intelectual.
Con sus expresiones y lo que nos contaba lo más resaltable es que, para él, el personal hizo que se sintiera como un extraño, que no llegara a sentirse cuidado, una sensación de que no era bien recibido allí. Rachid es una persona muy extrovertida y lo que más echó de menos fue no poder hablar con nadie.

Sus sentimientos.
– La distancia.
La noche del 23 al 24 de febrero de 2004 tuvo lugar un terremoto de 6,3 en la escala de Rihtter en la región de Alhucemas, ocasionando la muerte a más de 900 personas y 2500 heridos. Sus efectos se llegaron a sentir en Melilla, e incluso en Málaga, decenas de miles de personas se vieron afectadas. La Tierra tembló durante 22 interminables segundos a las 2,30 de la madrugada de una noche sin luna. Sorprendió a la gente en sus casas durmiendo, lo que hizo que fuera mucho más mortífero(4).
El pueblo de Rachid fue uno de los más afectados, en esta zona la población sobrevive de la agricultura y la cría de algunos animales destinados para el autoconsumo. La construcción tradicional es de adobe (piedra y barro), también existen viviendas construidas con ladrillo y en mejores condiciones de seguridad, pero éstas sólo están al alcance de las familias en las que varios de sus miembros han emigrado a Europa. Las viviendas de adobe son las que quedaron más dañadas por el terremoto, totalmente destruidas en la mayoría de los casos, causando decenas de muertos.
Esos días Rachid sintió la enorme distancia que son 50 kms. Hasta el 25 de febrero no pudo contactar con su familia por teléfono, su casa se destruyó y excepto algunas heridas y contusiones nadie de su familia directa murió. Recuerda que esos días de febrero lo pasó muy mal; ansioso, desesperado por no poder estar con los suyos, su situación de sin papeles le impedía volver a su casa para ver a su familia, pensó en regresar; los 50 kilómetros los sentía como si fueran miles.
Si regresaba tendría que volver a empezar todo desde el principio, lo que necesitaba su familia urgentemente era dinero para reconstruir su casa y eso sólo lo puede conseguir en el extranjero. Se quedó, con el alma rota, pero se quedó.
-El miedo.
Entrevistando a Rachid durante horas me llegó a confesar que desde que salió de su pueblo hay una sensación que no le abandona “la sensación de miedo”;
. El miedo al fracaso.
. El miedo a defraudar a su familia, a no saber responder a lo que esperan de él.
. El miedo por vivir en la clandestinidad; el miedo a que los descubrieran en la patera, el miedo a que la policía le pida los papeles, el miedo a que hagan una redada en el invernadero y me cojan,…..
. El miedo físico; primero miedo a morir en el mar, después miedo a que me cojan los que pegan palizas (decía), miedo a que me maten por ser extranjero.
En febrero del 2000 en El Ejido, a raíz de la muerte de tres personas a manos de dos marroquíes se desencadenaron durante tres días actos racistas que tuvieron una importante repercusión mediática; se destrozaron locales regentados por inmigrantes y de ONGs que trabajan con inmigrantes, se quemaron cortijos, se organizaron cuadrillas “a la caza del moro”, etc. Tras estos acontecimientos no hubo ni detenidos, ni condenados.
En los siguientes años, en esta zona, se ha llegado a una situación de agresiones permanentes a inmigrantes, sobretodo marroquíes, por parte de grupos violentos, siempre impunes. Ante estas agresiones, la mayoría sin denunciar por miedo de las víctimas y testigos a la represalia de las mafias y al maltrato de los agentes policiales y la expulsión del país, la administración y la justicia no han sido capaces de reaccionar adecuadamente, intentando en todos los casos relacionar las agresiones con ajustes de cuentas, tráfico de drogas o enfrentamientos entre inmigrantes. A nadie escapa la existencia de grupos de poder económico y político que amasan enormes fortunas y que se benefician de toda esta situación.
El pasado 13 de febrero, fruto de una de estas palizas, murió un trabajador marroquí a manos de cuatro jóvenes, en esta ocasión, por la presión de diferentes organizaciones sí se prevé que los culpables serán juzgados y condenados.
– El orgullo.
Disfruta cuando habla de su familia, le encanta contar historias de su tierra, del Riff, le gusta insistir en que él no es marroquí sino rifeño y habla con orgullo de su lengua, de sus costumbres, sus valores y tradiciones que les vienen de una cultura milenaria; la cultura amazigh.
– La tristeza.
Sus emociones van con demasiada rapidez de la alegría a la tristeza. La alegría de los desafíos que ha superado, de lo que está consiguiendo, del dinero que le va mandando a su familia. La tristeza fruto de la situación de “duelo” que está sufriendo por el abandono de su familia y su entorno social y cultural.

Los Papeles.
Para un inmigrante, su mayor deseo tras haber entrado en Europa es conseguir tener solucionada su situación legal; tener Papeles. Un deseo que llega a ser una verdadera obsesión para ellos y ellas.
Tener Papeles, es decir, estar en situación legal en Europa; esto significa mucho más que un simple documento administrativo ya que supone:
– La posibilidad de poder volver a casa a ver a los suyos y poder regresar después a Europa.
– Trabajar en igualdad de derechos laborales y sindicales que un autóctono (al menos en teoría), con la posibilidad de ir saliendo poco a poco de la precariedad laboral que sufren.
– Empezar a salir de la incertidumbre e inseguridad en la que viven; no sólo laboral sino también vital. Empezar a perder el miedo. Recuperar la dignidad…
Ante la evidencia de la elevada cifra de extranjeros que hoy se hallan en territorio español y que carecen de autorización, los cauces estables de admisión de trabajadores se alteraron temporalmente para normalizar a los “ilegales” para lo que se exigía:
– Propuesta de contrato de trabajo.
– La acreditación del empadronamiento en un municipio español, con seis meses antigüedad (antes de agosto de 2004), sin admitir la acreditación de estancia por otro tipo de pruebas.
– Un certificado de antecedentes penales del país de origen (5-6).
Rachid lleva los últimos tres meses trabajando en un invernadero con el mismo jefe. El agricultor está dispuesto a hacerle un contrato para regularizarlo, aunque tiene diferentes pruebas que demuestran que lleva en España desde antes de agosto de 2004; la tarjeta sanitaria, el informe de alta del hospital… al no tener el empadronamiento nada de esto le sirve.
La precariedad de las viviendas de las personas inmigradas, las restricciones aplicadas por muchos Ayuntamientos, así como el miedo a la utilización de estos datos por parte de la policía, ha motivado que la mayoría de los inmigrantes no se encuentren inscritos en los padrones municipales.
A pesar de la ausencia del empadronamiento el jefe de Rachid lo quiere regularizar y ha entregado la documentación. Ahora toca esperar a que el Gobierno amplíe los requisitos. Rachid prefiere no pensar en la posibilidad de que le denieguen la Regularización, eso supondría más clandestinidad, más miedo, más inseguridad y más incertidumbre.
A los tres meses de realizar este estudio (abril de 2005) tuvimos noticia de que el sueño de Rachid se hizo realidad; por fin tiene papeles y está de forma legal en España , ahora vive y trabaja en Cataluña.

Discusión y conclusiones.

Con este artículo creo que hemos conseguido aproximarnos al tema de la inmigración, desde el punto de vista del protagonista, de la persona inmigrada. La historia de Rachid nos ha llevado a indagar y profundizar en las motivaciones, percepciones, sensaciones y sentimientos del inmigrante sobre su propia vida y sobre su experiencia migratoria, lo que nos abre una puerta a la empatía con este colectivo al que atiende la Enfermería en los servicios sanitarios y con frecuencia cuidamos.
La historia de Rachid muestra la dura experiencia que supone la emigración para estas personas, experiencia que puede influir de forma negativa sobre su salud física y/o mental. Pese a que la salida de su país en busca del “sueño del Norte” fue para Rachid, al igual que para el resto de inmigrantes, la única posibilidad de supervivencia para él y para su familia, la experiencia migratoria es en la mayor parte de los casos una experiencia traumática y dolorosa. Dos sentimientos encontrados; tener que emigrar frente a tener que abandonar a la familia y al entorno social que esto supone.

Bibliografía
1- Informe de Desarrollo Humano 2004. Disponible en http://www.undp.org/spanish/. (Consultado el 4/04/2005).
2- INE. Población a 1 de enero de 2005. Disponible en: http://www.ine.es/inebase/cgi/um?M=%2Ft20%2Fe260&O=inebase&N=&L. (Consultado el 20/03/2005).
3- Checa F. Dir. El Ejido: La ciudad cortijo. Ed. Icaria-Antrarit. 2001.
4- Plaza del Pino, F. Mi experiencia en el terremoto de Alhucemas. Rev. Alborán de Enf., noviembre 2004; 4: 16-19.
5- Ley Orgánica 14/2003, sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España.Real Decreto 2393/2004, de 30 de diciembre.

Una respuesta to “Historia de un extranjero. Experiencia de un inmigante rifeño sin papeles.”

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