Enfermería Intercultural

Una apuesta por la Interculturalidad en el campo de la Salud

TOD@S SOMOS DIFERENTES… O NO #Interculturalidad

Posted by Dr. Fernando Plaza en 6 febrero, 2016

Nuestros iguales varían según el criterio que defina esa igualdad, dicho de otro modo; será diferente a ti aquel que tú decidas que lo sea. ¿O quizás son otros los que quieren que veamos tan diferentes a nuestros iguales? ¿Tan enemigos?

Safari.

Astrid viajaba por primera vez a África, después de una vida de trabajo como funcionaria del Gobierno del Estado de Baviera, atrás quedaron décadas repartiendo su vida entre la oficina y el cuidado de sus dos hijos. Y le salió bien, Marc y Erna ya tomaron sus propios caminos.

            Por fin tenía el tiempo –y el dinero- suficiente para cumplir un sueño; viajar al paraíso de los animales en libertad, como anunciaba el folleto de “Safari de Lujo por el Norte de Tanzania”, siete días para disfrutar de lo más turístico del país; el Parque Nacional del Lago Manyara, el Parque Nacional del Serengeti, el impresionante cráter Ngorongoro y el Masái Mara en Kenia. Y todo ello, descansando al acabar el día entre las sábanas de seda de exclusivos resorts como el Arusha Coffe Lodge.

            El quinto día ya se notaba el cansancio acumulado por tanta aventura, amaneció un día especialmente caluroso y húmedo. De buena mañana, Astrid, como el resto de viajeros iniciaron el camino hacia el Serengeti en vehículos todoterreno. Ya de vuelta, por la tarde, pararon al lado del camino, junto a unas chozas para estirar las piernas.

            Astrid se sentó debajo de uno de los escasos árboles buscando una sombra, estaba extenuada, sudorosa, se sentía pegajosa y sucia del polvo del camino. Dejó reposar la cabeza en el tronco que tenía a su espalda y vio al otro lado del camino, sentada junto a una pequeña choza, a una mujer delgada, muy delgada, una mujer negra con el pelo casi rapado y vistiendo una colorida ropa como es común entre las mujeres de la tribu Hadza, llevaba en brazos un bebé de apenas  cuatro semanas.

            Aquella mujer estaba centrada en su bebé; mirándolo, acariciándolo,…intentando amamantarlo, exprimiendo sus secos pechos, ansiando proteger a su hijo del insufrible calor. Astrid se quedó abstraída contemplando a esa mujer negra, delgada, africana, pobre,… a esa madre que miraba a su bebé con amor, con ese amor que solo es capaz de ofrecer una madre. Y le envolvieron sensaciones y sentimientos que llevaba décadas sin sentir; cuando era ella la que miraba, acariciaba, amamantaba,… y envuelta en esos recuerdos, esa madre; occidental, blanca, acomodada,… se sintió en paz, una paz casi olvidada. Hermanada con esa otra madre; africana, negra, pobre,… Ella sintió que la maternidad las igualaba, que había un lazo que las unía. Hacía décadas –ahora-; su deseo compartido fue –es- alimentar, proteger, cuidar a sus hijos. Astrid se sintió agradecida a esa otra madre por haberle devuelto esas sensaciones, esos sentimientos, esos recuerdos olvidados. No se acercó, no le habló, solo siguió mirándola, haciendo suyas las caricias y los cuidados de aquella mujer Hadza a su bebé.

            Y se preguntó cómo podía sentirse tan cercana a una mujer tan diferente… ¿O quizás no lo era tanto?

     masai_jpg        Esta historia que, si bien es fruto de mi imaginación, perfectamente podía ser una historia real de cualquier mujer u hombre, que en una determinada circunstancia se identifica con la realidad de otra o se siente cercana de aquella que en apariencia difiere totalmente, quiere reflejar lo semejantes que somos al resto de personas con las que compartimos este mundo.

Cuando queremos sentirnos diferentes a otra persona resaltamos aquellos detalles que no compartimos, tendiendo a magnificar esas diferencias. Por lo general, destacando que esas diferencias nos hacen mejores porque no somos como “ellos”. En determinados casos, esas diferencias incluso nos pueden servir de justificación -coartada- para el desprecio o la discriminación. Sin embargo, cuando queremos asemejarnos a otros empequeñecemos lo que nos diferencia, le quitamos importancia y resaltamos lo que nos iguala.

Con demasiada frecuencia, para alimentar el sentimiento de pertenencia a un grupo necesitamos despreciar a aquellos que no pertenecen a él, esto nos hace sentir especiales, exclusivos,… y ante el resto nos hace ser “merecedores” de formar parte de ese colectivo. Al final la necesidad egoísta de sentirse parte de algo nos puede convertir en personas que excluyen y discriminan, en muchos casos, incluso sin ser conscientes de ello.

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Por una vida digna donde se respeten los derechos humanos independientemente del origen de nacimiento @DJusticiAlmeria

Posted by Dr. Fernando Plaza en 1 febrero, 2016

Publicamos el Manifiesto integro leido en la Manifestación del pasado 30 de enero en Roquetas de Mar con el lema POR LA CONVIVENCIA: DERECHOS Y JUSTICIA SOCIAL. Nuestro derecho a tener derechos, a convivir.

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Hoy, la Federación de Asociaciones y Amigos de Cacheu de Guinea Bissau con el apoyo y colaboración de la Plataforma por los Derechos y la Justicia Social hemos convocado una Marcha por la convivencia con el único objetivo de reclamar los derechos y la justicia social que nos merecemos.

Hoy, todos y todas exigimos que se respeten nuestros derechos sociales y laborales. Hoy, estamos aquí para denunciar la precariedad económica, la explotación laboral, la marginación y la violencia institucional que sufre la población inmigrante.

El hecho de ser inmigrante supone muchas dificultades para acceder a los derechos sociales, económicos y políticos. Nuestro origen nos hace invisibles y nos sitúa en esta complicada sociedad en diferentes condiciones, sometiéndonos a una serie de normas legales distintas al de resto de personas, sólo por ser inmigrante.

Hoy, todos y todas exigimos que nuestros gobernantes antepongan el gasto social frente a la inversión de políticas de control en las fronteras, la expulsión o la dificultad de permanencia en el país donde llevamos años trabajando.

Hoy, todos y todas exigimos que la Ley de Extranjería se acerque a la realidad social y reduzca la exigencia de requisitos que ha ido incrementado en los últimos años. Requisitos imposibles e inhumanos para un país democrático de la Unión Europea. También exigimos que se paralicen los controles y detenciones indiscriminadas y las expulsiones en condiciones que vulneran los tratados Internacionales.

Hoy, todos y todas solicitamos que nos escuchen, que entiendan que no queremos seguir siendo peones dóciles y sumisos dispuestos a callarnos y permanecer en peores condiciones que las demás personas. No queremos que nos sigan tratando como un problema, no somos delincuentes, ni peligrosos, somos personas con muchos valores que queremos poder aportar a esta sociedad en la que nos ha tocado vivir juntas.

Hoy, todos y todas estamos aquí por el derecho a tener derechos, por una convivencia en la que sólo juntos y juntas podremos exigir nuestros derechos legales, sociales, educativos, nuestro derecho a una vivienda digna, a unas políticas dirigidas a la intercultaridad frente a la multiculturalidad y el derecho a un empleo decente.

Hoy, todos y todas, sólo exigimos una vida digna donde se respeten los derechos humanos independientemente del origen de nacimiento.

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MANIFESTACIÓN. Por la Convivencia: Derechos y Justicia Social #30D

Posted by Dr. Fernando Plaza en 28 enero, 2016

La construcción de una sociedad intercultural basada en la convivencia solo podrá darse si se une a la extensión de los derechos sociales y la justicia social a todas las personas que vivimos en ella, porque solo con la extensión de derechos sociales a todas las personas, independientemente de su origen o pertenencia cultural, podremos aspirar a convivir y compartir sin conflictos en una nueva sociedad intercultural. 

PARTICIPA, DIFUNDE

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Por una Sociedad Diversa donde la #Convivencia #Intercultural no sea la excepción

Posted by Dr. Fernando Plaza en 23 enero, 2016

Cómo me gusta pasear por mi ciudad y ver gente de otros lugares, de otras culturas. Sentarme en el autobus y oir conversaciones en idiomas que no entiendo. Entrar a comercios y encontrar productos y sabores de otras tierras, de otros continentes. Estar en un restaurante y ver una familia marroquí comiendo a mi lado en la que hay hombres y mujeres, niños y niñas, en las que partes de la conversación son en castellano, otras en árabe, donde unas mujeres llevan velo, otras no. Ver jugar al balón a un grupo niños entre los que se diferencian rasgos y colores de orígenes diferentes, y se oyen voces con nombres como Musta, Victor, Mamadú, Boris, los ves disfrutar, los ves distintos, los ves iguales.

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Cómo me gusta que cada vez seamos más distintos, más iguales.

Todavía queda mucho por andar, todavía nuestra sociedad tiene mucho que avanzar, falta mucho camino que hacer para conseguir que la convivencia en nuestra diversidad sea lo cotidiano. A nuestra sociedad aún le falta recorrido para llegar a ser intercultural, una sociedad en la que la pluralidad de grupos culturales, de nacionalidades distintas se valore positivamente. Que el intercambio de nuestras culturas se reconozca como una oportunidad, como enriquecimiento para la comunidad y para todas y cada una de las personas que vivimos aquí, una fortaleza para desarrollarnos colectivamente.

Conseguir una sociedad en la que la convivencia intercultural sea la norma nos exige estar alerta con quienes quieren ver una amenaza en nuestros vecinos venidos de otros lugares o pertenecientes a colectivos estigmatizados y discriminados.

Tenemos que trabajar activamente por una sociedad en la que se acabe con el “ell*s y nosotr*s” y se comience a hablar solo del “nosotr*s”, de TOD*S NOSOTR*S, como vecin*s, ciudadan*s, como miembros de una única comunidad, de una comunidad rica y diversa con muchas costumbres y tradiciones, con distintas religiones y sin religiones, como somos; diferentes y a la vez iguales. Hay que seguir caminando para conseguir una sociedad intercultural basada en la convivencia, en la extensión de los derechos sociales y la justicia social a todas las personas que vivimos en ella.

Vamos a conseguirlo ¿Te sumas?

 

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La #islamofobia institucional, la estrategia del miedo ¿A quién beneficia? #StopRacismo

Posted by Dr. Fernando Plaza en 17 enero, 2016

“Necesitamos políticas públicas que se impliquen activamente en esta problemática para no generar mayores fragmentaciones y velar para que las actuaciones de nuestros cuerpos de seguridad sean acordes con los derechos fundamentales”. 

Reproducimos la entrevista a Irene Santiago (Psicóloga en el centro de defensa de derechos humanos Irídia y miembro del Grupo de Acción Comunitaria) publicada por el Periodico Diagonal en la que hace un análisis de los por qués del crecimiento de la islamofobia institucional y social en Europa.

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El enlace original de la entrevista está AQUÍ.

“La islamofobia invisibiliza problemáticas como los modelos de migración y la necesidad de integración social”

En el día Internacional de lucha contra la Islamofobia Irene Santiago participó en una mesa redonda sobre la islamofobia institucional en las escuelas y expuso la teoría de la construcción de la realidad a través de la lógica del miedo. Hablamos con ella para entender cómo funcionan las psicodinámicas del miedo en la construcción de la islamofobia.

¿Qué papel juega el miedo en la contrucción de la islamofobia?

Durante los últimos tiempos hemos visto cómo se ha ido construyendo un proceso social que hemos llamado islamofobia, a partir de una psicodinámica del miedo y una polarización social creciente, que ha ido generando un clima de miedo y alerta social. Cuando los seres humanos sentimos miedo, y nuestra integridad física o psíquica están en juego, se activan nuestros instintos más básicos y la primera necesidad pasa a ser sentirnos seguros. Esto es normal, es una reacción instintiva de supervivencia humana y es muy comprensible. La preocupación y donde tenemos que prestar atención es cuando nuestra necesidad de sentirnos seguros pone en jaque a otros colectivos y personas que pasan a ser señaladas como potenciales agresores por el mero hecho de pertenecer a ciertos grupos sociales que se asocian con el terrorismo. Es decir, las comunidades musulmanas en nuestro país pasan a ser señaladas y perseguidas cuando ellas mismas son las primeras víctimas del ISIS. Y aquí en donde entran en juego los imaginarios sociales que sustentan el miedo: el islam como la antítesis de los valores occidentales, como una religión asociada a la violencia, hacemos presentes las guerras visigodas entre moros y cristianos, y un largo etcétera que va asentando las bases y solidificando esta islamofobia de la que se nutre la maquinaria de guerra.

Durante estos últimos años ha habido muchas detenciones arbitrarias o equívocas en operaciones policiales ¿cómo afecta estos procedimientos a los derechos fundamentales de estas personas?

Como digo, estas dinámicas traen desconfianza y fractura social, las comunidades musulmanas son criminalizadas y estigmatizadas. El mero hecho de pertenecer a una comunidad se asocia a actos de terrorismo, es gravísimo. El señalamiento y la estigmatización les coloca en una situación de sospecha potencial que legitima actuaciones policiales en las que, a veces, se producen vulneraciones de derechos. Las actuaciones de nuestros cuerpos de seguridad deben garantizar siempre el marco de derecho, no podemos aceptar las detenciones arbitrarias o los malos tratos en los procedimientos. Luego, a nivel institucional vemos cómo se criminaliza a través de la legislación, como ha pasado con la reforma de la Ley Antiterrorista, una ley vigente que vulnera los derechos fundamentales. Este tipo de legislaciones legitiman la asimilación de estas dinámicas del miedo, y ahí es cuando nuestros vecinos dejan de ser vecinos y se convierten en extranjeros, sospechosos, terroristas, etc. La tensión social aquí es enorme y los pactos de convivencia empiezan a resquebrajarse.

¿De qué manera está actuando la estigmatización de la comunidad islámica?

La mirada sobre lo que sucede ahora mismo con la islamofobia se focaliza a través del terrorismo, que se ha convertido en el primer tema en la agenda mundial. Esto trae la invisibilización de problemáticas como, por ejemplo, los modelos de migración y lanecesidad de integración social de muchas personas que llegaron a nuestro país hace unos 15 años ahora. Podríamos preguntarnos si las políticas migratorias y la inclusión social se han dado como nos hubiera gustado. Pero no, a día de hoy, el debate se centra exclusivamente sobre los individuos y sus prácticas religiosas y se olvidan otros factores claves para la integración. Lo que vemos son dinámicas de exclusión social cada vez más activas, que se van profundizando. Se alimentan los estereotipos a través de la asociación de tradiciones o culturas al terrorismo. Por ejemplo, el uso del velo, asistir a la mezquita, etc. Esto demuestra el enorme desconocimiento que tenemos del islam, de la cultura, de las tradiciones y actúa de una manera que identifica al otro y lo separa, generando una profunda disgregación social.

Algunos medios de comunicación están alimentando la asociación de religión islámica o imaginario árabe con el terrorismo, ¿Qué se pretende con ello?

Toda esta maquinaria del miedo, por supuesto, es muy conveniente para justificar laguerra en Siria, los contratos millonarios en comercio de armas, la modificación de leyes, la militarización del espacio público, su instrumentalización en las campañas políticas, entre muchas otras cosas. Hemos visto como el uso del miedo beneficia a ciertos grupos de poder e intereses a nivel nacional e internacional. Hay que tener en cuenta que el miedo se ha usado históricamente para controlar las masas. Es una excelente manera de controlar a la población porque una vez el miedo ha calado, una vez la gente tiene miedo, esta misma ciudadanía se convierte en quien señala. En París, cuando se activó el estado de emergencia a raíz del 13N, la cumbre del COP21 fue protagonista de detenciones arbitrarias, con un uso de la fuerza desmesurado y vulnerando derechos. Otra vez, el miedo hace que la misma ciudadanía permita y justifique mecanismos de opresión para la misma ciudadanía, como una militarización, un estado de sitio, todo ello se basa en la protección frente al terrorismo, mientras se invisibilizan muchísimas vulneraciones de derechos humanos.

Desde el Gobierno español se ha activado un mecanismo de denuncia por parte de la ciudadanía a través de un plan llamado Stop Radicalismos, donde cualquier persona puede denunciar de forma anónima.

Es un procedimiento peligroso porque cualquier persona se puede convertir en el dedo acusador. La ciudadanía se convierte en cómplice de los cuerpos de seguridad, asumiendo funciones propias de éstos cuerpos. El mecanismo de poder y control se multiplica exponencialmente y aumenta la espiral del miedo. Cuando el filtro desde el que se definen las leyes, como la ley terrorista o el stop radicalización, puede vulnerar los derechos fundamentales es muy difícil saber cuándo hay una actuación ecuánime o no. Este tipo de protocolos tiene el riesgo de que veamos al otro como un potencial enemigo, cuando no lo es. El miedo legitima toma de decisiones por parte del Estado. Por ejemplo, nos podríamos preguntar por qué no se da mayor asilo a refugiados, va a ser muy difícil demostrar que es por el miedo, pero en parte es así.

¿Por qué el miedo se utiliza como un arma de control?

El miedo es una forma de control, un antítesis de la libertad, pero también una reacción humana, el instinto básico que se activa cuando tienes miedo es de supervivencia. La forma de protegerse es identificar el peligro y velar por la integridad física y psíquica, por la seguridad. Hay que aceptar el miedo y comprenderlo, así se desmonta. Por otro lado, la asociación que se ha hecho del terrorismo con la cultura islámica y la instrumentalización de la religión ha generado una propaganda muy perjudicial, asociaciones dañinas que provocan esta islamofobia. La yihad en el islam es el proceso de lucha personal, de autosuperación, algo muy normal en cualquier tipo de cultura, pero grupos como el Estado Islámico utiliza aspectos del islam con connotación belicista, con el fin de propagar el terror y el miedo contribuyendo a la construcción de estereotipos erróneos. Hay un imaginario religioso aún de moros y cristianos, de guerras religiosas, pero eso no es así, el conflicto va hacia dentro, hacia las propias corrientes del islam. Principalmente este potencial sospechoso se focaliza en las comunidades “musulmanas”, son las principales personas afectadas y en riesgo. Luego, otras comunidades religiosas, las no musulmanas, generan una separación como mecanismo de seguridad. Por ejemplo, los atentados de París han hecho sentir la guerra en casa, esta espiral de miedo produce una vivencia de inseguridad para mucha gente.

Algunas figuras políticas también están jugando un papel muy determinante en la propagación de consignas racistas apelando a la seguridad

Sí, muchísimo, en EEUU es impresionante ver a Donald Trump, es el vivo ejemplo de cómo la dinámica del miedo genera una espiral de violencia y de control. Él utiliza el miedo para ganar votos y ello generó una mayor respuesta del ISIS. Es decir, el miedo genera miedo. Cuando tú generas miedo en la gente, activas su mecanismo de defensa identificando y señalando al otro, promoviendo el odio, es una espiral que se retroalimenta. Nada bueno.

Ante la crisis de refugiados, ¿todos estos mensajes discriminatorios pueden generar una crisis social de convivencia?

Las personas que se han desplazado huyendo de la guerra que azota sus países son personas en busca de refugio, que solicitan asilo a la comunidad internacional, la cual está obligada a darlo, según las regulaciones y leyes internacionales. Pero, nuevamente nos topamos con el muro del miedo, que se traduce en el cierre de fronteras más o menos directo, como el caso de Francia, o sutil, como el resto de países de la UE. La escasísima respuesta frente a una crisis en la que nuestros mismos países tienen enormes responsabilidades es una vergüenza humana y efectivamente genera una crisis de convivencia social y una profunda crisis ética y moral. Nuestra sensibilidad frente al dolor humano queda en entredicho y también nuestra deshumanización al ver el drama. No actuar mella nuestra moral y abre grandes cuestionamientos filosóficos sobre el factor humano.

¿Cómo está actuando Europa ante la crisis de los refugiados?

Ahora mismo hay un replanteamiento de valores; cuando ocurrieron los atentados en París se recuperaron valores como la fraternidad, la igualdad y la libertad, valores esenciales que sirvieron de paraguas emocional para transmitir una sensación de protección; allí ves hasta qué punto hicieron mella los atentados.

La burbuja de la fortaleza europea se rompe. En Europa estamos acostumbrados a ver las guerras desde lejos, tener la guerra “en casa” es otra cosa. Está cambiando la cosmovisión de la vida, la guerra, el miedo a la muerte, de que pase algo aquí. Tenemos que entender que las personas refugiadas también huyen del mismo miedoque tenemos nosotros. Cuando se le estigmatiza a través del terrorismo les estamos asociando a su victimario, es como si a ti alguien te tortura y luego te digo que tú eres el torturador.

¿Cómo puede afectar en el desarrollo vital de una persona refugiada la estigmatización que se está produciendo?

De una forma tremenda, la estigmatización atenta a la dignidad, es una forma de deshumanizar. El daño que trae la persona no es reconocido, se le acusa indirectamente de lo que es su agresor. Todo el dolor que traen no tiene un reconocimiento social, hay una invisibilización del daño. Los malos tratos, el señalamiento, la violencia institucional y social, mellan la dignidad de las personas. Estamos muy lejos de poder hablar de una plena ciudadanía cuando se vulneran los derechos de la gente en aras de la seguridad y la protección. Las comunidades musulmanas son ciudadanos que deben también ser protegidos por los cuerpos de seguridad. Pero, contrariamente, se les ve como ciudadanos en sospecha. Estamos construyendo un clima de sospecha, de desconfianza y de fragmentación social y nos tendríamos que preguntar si queremos vivir así.

¿Cómo trabajáis con Irídia la vulneración de derechos humanos a través de este tipo de discriminación?

Desde Irídia estamos trabajando y dialogando con personas que ha denunciado una vulneración de derechos humanos en una detención. Tenemos el Saidavi, un servicio de atención y denuncia delante de casos de violencia institucional en el que cualquier persona que pueda sufrir una vulneración de sus derechos fundamentales puede acudir, actuamos como un agente para garantizar los derechos de las personas. También estamos en contacto con las comunidades musulmanas desde la perspectiva de los derechos humanos porque nos preocupa el contexto de islamofobia que se está generando, así como estamos alerta a las implicaciones de los procesos de refugio. Los refugiados llegan huyendo de la guerra y hay un riesgo de doble victimización, la primera es la guerra y todo lo que implica y la segunda es la respuesta que generamos aquí, cierre de frontera y prejuicios.

¿De qué manera se podría desmontar la psicodinámica del miedo?

Para desmontar el miedo es básico darse cuenta de que estamos funcionando desde ahí, para comprenderlo y no contribuir con estas dinámicas de exclusión y de desconfianza social. Lo primero que tenemos que hacer es no quedarnos indiferentes. La indiferencia es el mayor cómplice. Es importante que tengamos debate social sobre lo que está pasando, para poder dialogar con las comunidades musulmanas, escucharlas, para ir generando nuevamente relaciones de vecindad, de confianza. Necesitamos políticas públicas que se impliquen activamente en esta problemática para no generar mayores fragmentaciones y velar para que las actuaciones de nuestros cuerpos de seguridad sean acordes con los derechos fundamentales.

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La #SanidadPublica también necesita un Plan de choque en su defensa

Posted by Dr. Fernando Plaza en 14 enero, 2016

Estamos en el proceso de constitución de un nuevo Gobierno, aparecen partidos que presentan medidas de urgencia, planes de choque para dar solución a importantes problemas de la gente.

El grupo Solidarios de la Sanidad ha presentado su Plan de Choque en defensa de la Sanidad Pública, espero que pronto también se presenten propuestas en esta dirección en el registro del Congreso de los diputados.

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Han pasado las elecciones y el sistema de salud español se encuentra, continua, en un estado de shock profundo. No hay más tratamiento para revertirlo que llevar a cabo medidas como las que aquí señalamos. Éstas nos parecen prioritarias.
Lo malo es que no vemos que nadie en el Parlamento esté dispuesto a defenderlas más allá de alguna modificación del decreto de Ana Mato, postureo y poco más. Esa es la verdad.
(Somos testigos desde hace mucho tiempo de la estrategia de “hacer la goma”practicada por el Psoe en general y en la política sanitaria en particular, puesto que dio legitimidad en su día -ley 15/97 y nos consta que no variará esencialmente en esta cuestión esencial, por muchas promesas que les haya hecho a colectivos teóricamente defensores de la Sanidad Pública, para verse cobijado por estos en la campaña electoral o ante la opinión pública y desviar hacia el PP toda la responsabilidad en algo que critican con la boca pequeña pero que, matices y ritmos al margen, comparten, como se demostró en todo el proceso privatizador y que han llevado a cabo en las comunidades que Gobiernan (Baleares, Asturias, Andalucía…)
No confiamos en la instituciones políticas ni para llevar este programa ni cualquier otra conquista de tipo social:
LA VERDADERA SANIDAD PÚBLICA, ya sólo será posible SOCIALIZADA Y AUOGESTIONADA pues vamos hacia una SANIDAD PARA RICOS , de aseguramiento y subvencionada en parte por todos, como ya ocurre en la enseñanza y UNA SANIDAD PARA POBRES, la antigua BENEFICENCIA de la postguerra para una inmensa mayoría que no podrá pagarse esos seguros.
También hay que señalar la connivencia de intereses entre lo que todos conocemos como CLASE MÉDICA, que se lucra de compatibilizar lo público y lo privado y nos dejará EN LA ESTACADA , tan pronto la actividad privada se agigante más y más, cosa que ya se empieza a notar.
Iremos desarrollando poco a poco las alternativas en sucesivas reflexiones

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Nuevo Libro sobre #DiversidadCultural y #ComunicaciónIntercultural para el #2016

Posted by Dr. Fernando Plaza en 8 enero, 2016

Quiero compartir con vosotros y vosotras el proyecto que me traigo entre manos y que espero pueda culminar en los próximos meses. Se trata de un nuevo libro en el que quiero presentar parte de mi última investigación sobre la experiencia de hospitalización de pacientes de tradición musulmana además de experiencias propias y reflexiones sobre la diversidad cultural, la comunicación intercultural y la relaciones interpersonales en esta sociedad tan diversa.

Aunque el título aún no está decidido, puedo adelantaros que será algo así como “Comunicación, cuidado y vida en la diversidad”.

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Aunque pudiera parecerlo, este libro no va a imponer dogmas, ni a dar recetas sobre como tener éxito en las relaciones personales y/o profesionales con personas pertenecientes a una cultura diferente a la propia, no soy tan pretencioso.

Ni dogmas ni recetas.

Porque en las relaciones humanas, en las relaciones profesionales entre personas, partir de dogmas, de “principios innegables” que marquen la manera de comportarse, lo que se puede y no se puede hacer –lo que se debe y no se debe hacer- es un error y solo nos llevará al fracaso.

Porque las recetas se pueden confundir con fórmulas infalibles, con reglas o límites rígidos de comportamiento. Otro error. Porque cada persona es distinta y lo válido para una no lo es para otra en las mismas circunstancias, porque somos únicas y tenemos que actuar con la otra persona respetando el hecho de que tambien es única. Tendremos que interactuar y ser flexibles. A pesar de ello, hay un epígrafe llamado Cómo se hace, aunque es más bien; cómo lo hago yo, quizás mi experiencia os pueda ayudar, a mi me sirve.

Otra cuestión es cómo clasificar este libro dentro de un género literacio concreto. Tambien tuve mis más y mis menos, desde el principio lo que sí tuve claro es lo que no quería que fuera… por lo menos en su totalidad.

No es un libro científico aunque algo sí.

No es un libro científico en cuanto que no expone el informe de un estudio ni está encorsetado por aquella máxima de “no dar opiniones personales” o que “toda afirmación hay que basarla en la bibliografía y/o en los datos” o la obligación de escribirlo con formas verbales impersonales o con la siempre formal primera persona del plural.

Nada de eso, me he permitido la licencia de escribir un libro que se salta las rigideces de la metodología, escrito en primera persona, porque es un libro personal, un libro en el que opino y dejo que aparezca mi ideología… Al fin y al cabo no hay nada más ideologico que la Ciencia. Y no solo la siempe cuestionada investigación cualitativa por subjetiva, sino tambien la investigación cuantitativa; porque siempre partirá de una decisión sobre qué estudiar y qué no -sobre qué estudios se financian y cúales no- ¿o es que pensais que no tiene ideología la ciencia impulsada desde la empresa?

A la vez que niego que éste sea un libro científico en cierto modo sí lo es. En su elaboración he manejado mucha bibliografía y he utilizado diferentes estudios propios y de otros. Sobre todo incluyo partes de los resultados y conclusiones del estudio que acabé en 2012 (financiado por el FIS-Financiación de Investigación en Salud del Ministerio de Sanidad PS09/1449) sobre la experiencia de hospitalización de pacientes de tradición musulmana en Almería. Este estudio me ha ayudado a entender –comprender- de manera diferente diversas cuestiones sobre la diversidad cultural, la enfermería intercultural, la comunicación,…. Cuestiones que quiero compartir con vosotros y vosotras con la libertad que ofrece un libro con este formato.

No es un libro de experiencias aunque algo sí.

No es un libro de experiencias personales o de aventuras en el que vaya a contar solo historias que he vivido, sí incluye unas cuantas. Y las incluye porque son esas experiencias las que me han hecho llegar a muchas conclusiones que son importantes para entender la complejidad –y a la vez la simplicidad- de las relaciones interculturales.

Y es que las experiencias marcan, a mí me han marcado, y no únicamente las experiencias profesionales de mis más de venticinco años de enfermero sino, sobre todo, por mi experiencia vital, por haber compartido experiencias con personas muy diversas, distintas, diferentes, iguales, raras, extrañas, desconocidas, semejantes: con personas de este mundo que compartimos.

No es un libro de autoayuda aunque algo sí.

No es un libro que quiera convertirse en el típico libro que da fórmulas de cómo hacer las cosas, de cómo actuar con uno mismo y con quienes nos rodean. Uno de esos libros que ofrecen soluciones estándar, dando la impresión que existe una homogeneidad total en las personas a quien va dirigido y que todas se enfrentan a situaciones iguales en su vida.

Pretende ser más un libro que nos ayude a reflexionar sobre quienes somos, quienes queremos ser y, sobre todo, reflexionar sobre quienes son las demás personas para nosotros y nosotras; qué relación quiero establecer con ellas, cuáles son las referencias que tengo de las otras que van a marcar mi relación con ellas y cuáles son las referencias que quiero que ellas tengan de mí. Es un libro basado en mis propias reflexiones, en mis pensamientos y conclusiones.

Si leer este libro os ayuda a relacionaros mejor con los y las diferentes de vuestro entorno laboral o personal, a entender mejor a quienes percibis como distintas, a conoceros mejor; entonces de algo habrá servido.

Sí es un libro personal, sin rodeos.

Es un libro hecho desde; mi conocimiento profundo de este tema por mi trayectoria en esta línea de investigación, mi experiencia, mi compromiso social y mi profesión; la Enfermería. Un libro que está escrito ante todo desde mi corazón.

Persigue un único fin; colaborar en la mejora de las relaciones entre profesionales de la salud y de otros sectores profesionales con las personas catalogadas como “diferentes” -cultural, económica, social, sexual, …; relaciones entre personas al fin y al cabo.

Así que, visto lo visto, si hay que catalogar el manuscrito que teneis en vuestras manos me atrevería a decir que se trata de un ensayo. Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE, 2014) se define el ensayo literario como “un escrito, generalmente breve, sin el aparato ni la extensión que requiere un tratado completo sobre la misma materia”, por definición el ensayo es un escrito en prosa en el cual un autor desarrolla sus ideas sobre un tema determinado con carácter y estilo personales, es una reflexión desde la perspectiva del autor. La palabra ensayo proviene del latín  tardío: exagium, es decir, “el acto de pesar algo”. Así pues, si el ensayo es el producto de la reflexión, este libro es un ensayo.

A quién va dirigido este libro.

Yo soy enfermero, mi formación es enfermera y mi línea de investigación la he desarrollado desde un enfoque enfermero. Sin embargo, a medida que he ido profundizando en la investigación en comunicación intercultural y en la atención a la diversidad cultural en el campo de la salud me he dado cuenta que las situaciones que se describen en los estudios, que las experiencias que mis informantes cuentan, que mi propia experiencia, es similar a la de médicos, celadores y otros profesionales sanitarios o a la experiencia de profesores o de personas que trabajan en servicios sociales u otros servicios públicos. Por eso creo que este libro puede ser útil para profesionales de la salud preocupados por el nuevo perfil cultural de sus pacientes, profesionales a los que les crea tensión o desconcierto las nuevas situaciones que se pueden dar, profesionales que quiere conocer, aprender y mejorar en su atención sanitaria a sus nuevos pacientes. Tambien le puede servir al profesional de la salud que es consciente de sus propios prejuicios con el extranjero –con el autóctono de otro grupo cultural como las personas de la étnia gitana- y se da cuenta que eso le condiciona en su trabajo y en la relación terapeutica con sus pacientes. Profesionales que quieren desprenderse del lastre que les supone cargar con estereotipos sociales que les limitan, que quiere superarlos y crecer personal y profesionalmente.

A personas que trabajan de cara al público en cualquier ámbito -público o privado- y quieren reflexionar sobre la interculturalidad, las relaciones personales entre personas con distintos usos culturales, sobre sus miedos, los prejuicios y los estereotipos que maneja, los déficits en el uso de herramientas de comunicación verbal, no verbal,etc.

A todas las personas que creen que las relaciones humanas no pueden estar marcadas por el pais de origen, la pertenencia a un grupo cultural, el color de la piel, la religión, la orientación sexual o el nivel socio-económico.

A todas las que creeis que las personas somos diferentes y que tenemos derecho a reivindicar nuestra diferencia. A todas las que creeis que las personas somos iguales y tenemos el derecho a reivindicar nuestra semejanza. Para vosotras tambien será este libro.

 

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POR UN MUNDO DONDE QUEPAN MUCHOS MUNDOS #Feliz2016

Posted by Dr. Fernando Plaza en 24 diciembre, 2015

En el mundo de la diversidad tenemos que estar dispuest@s a abrirnos, convivir y trabajar para construir una sociedad más justa para todas y todos con gente diversa.

Desde ENFERMERÍA INTERCULTURAL UN DESEO DE PAZ, SOLIDADIDAD Y JUSTICIA SOCIAL.

Seguiremos trabajando desde este blog por UN MUNDO DONDE QUEPAN MUCHOS MUNDOS. Aquí cabemos todas y todos con nuestras similitudes y nuestras diferencias.

La alegría está en lo diferente, en lo diverso, es lo que nos da visiones más ámplias del mundo y nos descubre las mejores soluciones y las mejores alternativas.
De miedo a la diversidad NADA, de construir con gente distinta una nueva sociedad TODO

MUNDO

DESEAMOS QUE EN EL 2016 ACABE EL APARTHEID SANITARIO Y QUE NUESTRA SANIDAD PÚBLICA VUELVA A SER UNIVERSAL

¡¡FELICES Y SOLIDARIAS FIESTAS!!

¡¡FELIZ 2016!!

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Sin #Las5deMareaBlanca Yo No Os Voto #20D

Posted by Dr. Fernando Plaza en 11 diciembre, 2015

Hay cuestiones en las que se tiene que ser claro y no andarse con medias tintas y la defensa de una Sanidad Pública, de Calidad y Universal ha de ser una de ellas.

Ni repagos, ni privatizaciones, ni recortes en personal y material, ni productividades, ni Apartheid sanitario. 

El 20D VOTA sólo a partidos que defiendan #Las5deMareaBlanca.

Marea Blanca

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Manifiesto: rechacemos de nuevo la guerra #NoALaGuerra #NoEnNuestroNombre

Posted by Dr. Fernando Plaza en 26 noviembre, 2015

Difunde, y envía el apoyo de tu grupo a mambru@nodo50.org

“Mientras que para los de siempre, «los de arriba», la guerra produce más dividendos, a la gente «de abajo» solo nos produce más recortes de libertades, más destrucción, más empobrecimiento, más dolor y más miedo, enfrentándonos, peligrosamente, a sociedades y culturas diversas que necesitamos convivir y apoyarnos mutuamente. La intensificación de la guerra no acabará con los atentados, traerá más sed de venganza, más tragedia.”

Rechacemos_de_nuevo_la_guerra

Ante los sucesos de París y la guerra permanente del Capital, las organizaciones sociales, antimilitaristas y pacifistas firmantes manifestamos: 

Los atentados de París forman parte de la guerra que el llamado Estado Islámico (EI, ISIS o Dahes) mantiene con los estados que integran junto a EE.UU. la coalición armada que interviene militarmente en Oriente Próximo. Coalición que consideran la principal causa de los males que sufren.

Sentimos como propias todas las muertes de esta y de todas las guerras, y condenamos a todos sus protagonistas, occidentales y orientales, que anteponen la ambición económica o sus objetivos militares a la defensa de la vida, situándonos en evidente riesgo a la población civil inocente de una y otra parte del mundo. La guerra es un crimen contra la humanidad y cualquier vida humana vale lo mismo, sea de donde sea.

Asistimos al dramático punto y seguido de cuatro años de guerra de la dictadura de Assad y sus aliados (Rusia, Irán, Hezbollah) contra la población civil siria, que han causado la inmensa mayoría de las casi 200.000 muertes mediante bombardeos aéreos y armas químicas, de las decenas de miles de detenciones y torturas, y de los millones de personas desplazadas y refugiadas. Las potencias occidentales junto a otras mundiales y regionales (Israel, Turquía, las monarquías del Golfo, Irán, Rusia…), enemigos de cualquier proceso transformador, se han dedicado a contrarrestar la influencia del movimiento árabe laico, convirtiendo las revueltas árabes, esencialmente noviolentas, en guerras civiles de difícil salida abandonadas a su suerte.

EE.UU., Gran Bretaña y Francia, principalmente, han dejado que el conflicto en Siria se pudriera, tras la brutal represión gubernamental, para justificar una intervención militar directa que les permita avanzar posiciones. Siria cuenta con un apreciable volumen de reservas de petróleo que ambicionan controlar así como las propias conducciones energéticas que pueden transitar por su territorio. Algo similar ocurre con el transporte ilegal del petróleo a través del territorio turco, consentido hasta ahora por la OTAN y por distintos servicios secretos, y con el que se ha estado financiando el EI.

Los estados «occidentales» son responsables directos, entre otras, de las guerras y ocupaciones de Afganistán, Iraq y Libia, y han detonado también las de Siria y Yemen. Territorios que han bombardeado y en los que han armado a grupos, como el que ahora atenta en Europa, para que actuasen de acuerdo a sus intereses, provocando sufrimiento y odio que, inevitablemente, se vuelve ahora contra todos nosotros y nosotras.

No confiamos en «las soluciones» de aquellos que crearon el problema. Quienes presentan más guerra como solución, tan solo ocultan su ambición capitalista. Su objetivo no es otro que el control de los recursos energéticos y de las materias primas de una geografía, históricamente disputada, que pretenden repartirse. Además, incrementan así los beneficios de su industria de armamento amiga, cuya cotización en bolsa se ha disparado de nuevo nada más escuchar «los tambores de guerra» aliados.

NO A LA GUERRA

Mientras que para los de siempre, «los de arriba», la guerra produce más dividendos, a la gente «de abajo» solo nos produce más recortes de libertades, más destrucción, más empobrecimiento, más dolor y más miedo, enfrentándonos, peligrosamente, a sociedades y culturas diversas que necesitamos convivir y apoyarnos mutuamente. La intensificación de la guerra no acabará con los atentados, traerá más sed de venganza, más tragedia.

No queremos seguir siendo vasallos, ni víctimas de las políticas criminales de los estados que nos convierten en objetivo militar. ¿Qué podemos esperar de quienes representan la raíz del problema y se atrincheran en la retórica belicista arrastrándonos interesadamente a más violencia y, en consecuencia, a más sufrimiento?

Es imprescindible y urgente la movilización ciudadana, una revolución democrática y noviolenta que consiga el autogobierno necesario para romper con las políticas practicadas por «nuestros» estados en todo el mundo árabe musulmán, tanto en el Norte de África como en Oriente Próximo, cuya única intención es rediseñar sus fronteras para beneficio de los lobbies de la industria militar y de la energía.

Hay alternativas a este (des)orden internacional interesado y violento: embargo de armas, prohibición de su venta, de la compra de petróleo de contrabando y de toda financiación a las partes en conflicto, exigencia de un alto al fuego y desmilitarización del territorio; promoción de la deserción y apoyo a quienes desertan, cuyo número crecerá a medida que cese el abono de los salarios a los combatientes por el ahogo financiero (se intenta ocultar que las filas del EI también se nutren en buena parte de militares de las anteriores guerras, así como gente forzada a combatir bajo amenaza de muerte o, en otros casos, atraída por esa «nueva vida» retribuida económicamente, y no necesariamente ideologizada en extremo); despliegue de personal mediador y de interposición que colabore en un proceso de diálogo y reconciliación; apoyo a la población y sectores sociales de Siria partidarios de salidas pacíficas, organizaciones civiles, feministas, pacifistas, humanitarias, de ayuda a las víctimas, etc., de Siria; acogida de toda la población refugiada y desplazada y apoyo a la reconstrucción (no especulativa) del país para favorecer el retorno con condiciones de vida dignas; persecución penal de los criminales de guerra…

El mismo sistema que recorta aquí nuestros derechos sociales básicos, que convierte en mercancía nuestras vidas es el que llama a la guerra. Defendamos una cultura de paz que luche contra la violencia estructural de un sistema basado en la explotación y en la desigualdad, mantenido a través del control social y los ejércitos.

La guerra empieza aquí y podemos pararla también aquí, luchando contra nuestro propio militarismo: la pertenencia a la OTAN, las bases militares, el gasto militar, la industria de armas, la (in)cultura de la violencia, las relaciones políticas exteriores basadas en el engaño, la dominación, y el expolio para mantener, entre otras cosas, una dependencia energética suicida de recursos no renovables…

Frente a la avaricia sangrienta de «los mercados» llamamos a la no colaboración con la guerra, a la cooperación internacional por la desobediencia civil contra el terrorismo de los estados que amenazan la seguridad del planeta; llamamos a la lucha social para satisfacer las necesidades sociales, humanas y ecológicas.

Hagamos que nuestras vidas, y no nuestras muertes, acaben con esta nueva-vieja guerra.

Mambrú (Alternativa Antimilitarista. MOC)

Zaragoza, planeta Tierra, a 23 de noviembre de 2015.

 

Es nuestra intención hacer públicos los apoyos a este texto el próximo 1 de diciembre, Día Internacional de las personas Presas por la Paz.

¿Te sumas? Envía el apoyo de tu grupo a mambru@nodo50.org

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